Saltar al contenido

Errores ortográficos

Los 10 errores ortograficos más comunes

A la hora de realizar una corrección ortográfica, el equipo de Correctores.es encuentra errores de todo tipo. Sin embargo, hay algunos de ellos que se repiten de manera reiterada en la mayoría de los textos. En este artículo vamos a presentar una selección resumida de aquellos errores de textos muy comunes, que más trabajo llevan a los correctores de texto y que suelen ser una constante a la hora de atender un servicio de corrección.


⭐ ¿Quieres mejorar tu texto? ⭐ Solicita presupuesto


10 errores ortográficos más comunes

Aunque agrupar los errores ortográficos más comunes implica un acto sin justicia (puesto que los errores a veces son infinitos), seleccionamos diez situaciones en las que nuestros correctores invierten más tiempo y que son habituales en la escritura de la lengua española.

1. La puntuación

Nos referimos, sobre todo, al mal empleo de los signos más elementales: comas, punto y coma, puntos suspensivos… tanto por su ausencia como por el uso excesivo de los mismos.

Ejemplos:

✅ El contratista de la obra me contestó de mala manera.

❌ El contratista de la obra, me contestó de mala manera.

2. La rayas de diálogo

Casi nadie acierta en el uso de las rayas. Un porcentaje importante de autores tiene problemas para usar las rayas en la construcción de los diálogos, tanto por su correcta ubicación como en el tipo de raya adecuada. Hay que tener en cuenta que, según la RAE, las rayas de diálogo se comportan igual que los signos de interrogación, exclamación, paréntesis o comillas; es decir, abren y cierran entre sí.

Ejemplos:

✅ —Los alumnos —dijo el profesor— están estudiando para el examen.

✅ —Hasta donde yo sé —indicó—, todos nos equivocamos alguna vez.

✅ —Tengo pensado viajar a Argentina —dijo Manuel, mirando fijamente a Laura. Pasados unos segundos, le preguntó—: ¿Te vienes conmigo?

❌ —Los alumnos— dijo el profesor —están estudiando para el examen.

❌ —Hasta donde yo sé, —indicó— todos nos equivocamos alguna vez.

❌—Tengo pensado viajar a Argentina— dijo Manuel, mirando fijamente a Laura. Pasados uno segundos, le preguntó. —¿Te vienes conmigo?

Otro de los errores ortográficos más comunes es confundir el elemento tipográfico entre raya y guion pensando que son lo mismo y no es así. Existen distintos tipos de guiones:

Tipos de raya de dialogo

  • El guión (-) funciona de unión entre dos o más palabras. Por ejemplo, en elementos como: precio-calidad u otoño-primavera. Asimismo, tiene valor conjuntivo con adjetivos: teórico-práctica o físico-químicos.
  • En Word, la raya larga de diálogo o cuadratín se obtiene mediante Insertar > Símbolos o usando Alt + 0151 con el teclado.

Insertar raya de diálogo

3. Las cursivas

Según la Fundéu, la cursiva es uno de los tres elementos básicos para indicar que una o varias palabras tienen un sentido aclaratorio, especial o distinto. Esta aclaración puede servir para determinar que dicha palabra no se corresponde con la del léxico común (por ejemplo, un extranjerismo). En este sentido, las principales funciones de la cursiva son:

  • Enfatizar un término.
  • Señalar una sintagma o una palabra común que puede resultar ajena al lector por ser un neologismo, barbarismo, coloquialismo o vocablo específico de una jerga o argot.

El uso incorrecto de las cursivas también genera problemas. Algunos ignoran cuándo aplicarlas, según los parámetros de la RAE, y otros se exceden en su uso.

¿Cuándo se usan las cursivas?

    • Extranjerismos
    • Las palabras extranjeras (no adaptadas) que no se ajustan a la ortografía del español. Ejemplos: affaire, apartheid, leitmotiv, etc.
    • Locuciones
    • Las locuciones en latín o en otras lenguas. Ejemplos: grosso modo, ad hoc, baby boom, etc.
    • Títulos de libros, películas, canciones, publicaciones
    • Por ejemplo: The Lord of The Rings, Little Monsters, November Rain, etc.
    • Errores en su uso
    • El más frecuente se da al creer que toda palabra extranjera o escrita en una lengua distinta al español debe aparecer en cursiva. En el caso de los nombres propios (personas, ciudades, bares, restaurantes, etc.) se utiliza la redonda. Por ejemplo: Nicolas Cage, Mississippi, Sant’Eustachio Il Caffè, Postdamer Platz, etc.

4. Las formas verbales

Los errores ortográficos más comunes están asociados, muchas veces, a cómo escribimos y conjugamos los verbos. Tarea que ya forma parte de una corrección de estilo que, por norma general, implica mucha dedicación por parte del corrector castellano.

En este caso, se dan usos incorrectos de los tiempos verbales («pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo» cuando debería usarse el «condicional perfecto»; por ejemplo: Todo hubiera salido bien, si no hubieras venido tarde. La forma correcta es: Todo habría salido bien, si no hubieras venido tarde) o usos de formas verbales erróneas. Errores que se recogen en una adecuada corrección gramatical.

Ejemplo: el verbo «haber» cuando se usa para determinar existencia de varias cosas.

❌ Habían tres sillas vacías…

✅ Había tres sillas vacías…

 

5. El gerundio

Los errores más habituales se dan, especialmente, cuando se trata del gerundio de posterioridad y se usa como si fuera de simultaneidad, o en su función especificativa o partitiva. En primer lugar, cabe recordar que el gerundio, según recomendaciones de la Fundéu, no debe usarse cuando indica un acto posterior al señalado por el verbo principal. En segundo lugar, este error supone reformular oraciones completas, como se indica a continuación.

Ejemplos:

❌ El constructor trabajó en Caracas, yéndose después a España.

❌ La madre cocinó lentejas, comiéndoselas con sus hijos.

✅ El constructor trabajó en Caracas y se fue después a España.

✅ La madre cocinó lentejas y luego se las comió con sus hijos.

 

6. La acentuación

Pese a que la lengua española es tan rica en sonidos marcados, los errores ortográficos más comunes se encuentran en la acentuación. En muchos casos, hay autores que parece que se han olvidado que en español existe una marca llamada «tilde» y redactan prescindiendo de ella, a veces de manera preocupante.

No solo olvidamos las tildes, sino que en muchos casos las colocamos en palabras que no llevan y que implica un tipo de error continuado y constante.

a. Acentuar pronombres demostrativos

Este es un error muy común porque acarrea la problemática de que antes solían acentuarse. Sin embargo, la versión 2010 de la Ortografía Española (2010) estableció que los pronombres demostrativos ya no se acentúan más: este, ese, aquellos.

b. Acentuar «solo»

Lo mismo ocurre con solo o sólo. Antes del 2010 la palabra solo llevaba tilde cuando se usaba como adverbio, no así cuando se usaba como adjetivo. A día de hoy, ya no se tilda en ningún supuesto.

c. Acentuar palabras mayúsculas

Por alguna razón, se ha extendido la idea de que cuando se escribe en mayúsculas, como en el caso de los títulos, no es necesario tildar las palabras, lo cual es un error: SELECCIÓN DE LOS SITIOS MÁS EMBLEMÁTICOS DE MÁLAGA.

d. Preguntas indirectas

Un error muy común es no saber identificar las preguntas indirectas; es decir, aquellas que cumplen su función dentro de una estructura sintáctica compuesta por dos enunciados o intrucidad por una oración subordinada. En este caso, aunque no lleven signos de interrogación, las palabras interrogativas sí deben llevar tilde.

✅ Ejemplo 1: Hola, te llamo para saber cuándo vienes.

✅ Ejemplo 2: El obrero no entiende por qué aún no ha recibido su paga.

 

7. Las concordancias

Especialmente cuando se usa singular en complementos indirectos en plural, o entre formas verbales y complementos directos u otros complementos preposicionales.

8. Leísmo y laísmo

Si bien para muchos escritores y creadores de contenidos este es un «error menor», por tratarse de un fenómeno lingüístico regional, no es así. El leísmo consiste en el empleo de le o les con función de complemento directo. En cuanto al laísmo, emplea las formas la o las con función de complemento indirecto, en lugar de le o les.

Ejemplos:

❌ El anillo debe de estar por aquí, pero no le encuentro.
❌ Vengo a por el libro que encargué, míramele a ver si le teneis.
❌ Raquel era muy lista pero nadie la hacía caso.
❌ Su tutora la dijo que tenía que repasar los errores ortográficos más comunes.

✅  El libro debe de estar por aquí, pero no lo encuentro.
✅  Vengo a por el libro que encargué, mira a ver si lo teneis.
✅  Raquel era muy lista pero nadie le hacía caso.
✅  Su tutora le dijo que tenía que repasar los errores ortográficos más comunes.

 

9. Las mayúsculas

Hay ciertos textos que suelen ser un campo minado de letras mayúsculas y minúsculas, combinadas ambas de manera arbitraria. Por alguna razón, existe confusión con el uso correcto de las mayúsculas.

Al parecer, muchos autores creen que la mayúscula hará que ciertas palabras parezcan superiores frente al resto y las usan de manera excesiva o deliberada, cuando en la mayoría de los casos son simplemente innecesarias. Por tanto, repasemos cuándo se debe usar una mayúscula en un texto. En resumen:

  • Al comenzar un párrafo.
  • Después de punto y seguido, punto y aparte, al inicio de una oración.
  • En nombres de personas y de animales.
  • En nombres geográficos.
  • En motes y sobrenombres (funcionan como un nombre en realidad).
  • En nombres de instituciones y leyes.
  • En nombres de divinidades.
  • En nombres de festividades religiosas.
  • En nombres de marcas comerciales.
  • En nombres de disciplinas científicas, como materias de estudio o asignaturas.
  • En los números romanos, algunas abreviaturas y símbolos.

10. Las repeticiones

Las repeticiones no son un error propiamente dicho, si se usan como figura literaria, y no hay nada indicado en la RAE. Es más, hay muchos autores, como Patricio Pron o José Saramago, que hacen de la repetición una marca personal de calidad literaria, pero para ello hay que saber usarlas. En realidad, las repeticiones se dan por mal uso de la estructura narrativa de un texto o por falta de pericia y recursos a la hora de escribir apropiadamente.

Como otros, y aunque esté más asociado al estilo, este es uno de los errores más comunes puesto que obedece, en muchos casos, a la falta de atención del autor en relación con lo que escribe o a las nulas lecturas que haga de lo escrito. El corrector, en este sentido, debe trabajar las repeticiones dando soluciones creativas, puesto que este error es uno de los causantes del emprobrecimiento de una obra. Imagina un exceso de este, esa, aquel, había, puede, tiene, la mujer, el hombre, él, ella, etc. a lo largo de 300 páginas de una novela. Agotador, ¿no?

Algo parecido (aunque no es lo mismo) ocurre con el dijo, dije, dice que se usa como aclaratorio en un diálogo. Pasa lo mismo: a lo largo de muchas páginas se vuelve innecesario y agotador. Un escritor debe saber estructurar diálogos, por medio de las características psicológicas de los personajes (formas de hablar, posición en el diálogo, etc.) de modo que el lector no necesite saber quién dijo o quién dice algo o lo otro todo el tiempo, sino que se produzca de manera fluida conforme la posición y el tema que se trata en una conversación.

Conclusiones sobre los errores ortográficos más comunes

Muchos de los errores comentados en este artículo tienen que ver con nociones adquiridas a lo largo del tiempo o con falta de atención. Con un poco de instrucción, el autor puede mejorar considerablemente la experiencia de corregir un texto por parte de un profesional atendiendo estas cuestiones. Cabe recordar que cuando más intervenciones tenga que hacer un corrector, más posibilidades hay de que se le pase algún error y afecte al resultado total.

Muchos de estos temas son de fácil solución, bien repasando las recomendaciones de la RAE o consultando otros libros publicados por editoriales de prestigio para comprobar cómo se usan las rayas de diálogo, las mayúsculas, las cursivas, las comillas y demás, de forma que el texto vaya mejorando desde su propia concepción.

Los correctores ortográficos no hacen milagros. Cuando más los ayudemos en cuestiones sencillas y de uso común, mejor será el resultado final de su trabajo y de nuestra obra en sí.



Otros artículos relacionados

Compartir