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Corrección de textos legales

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Como Correctores.es, la amalgama de trabajos que tenemos que abordar suele ser inmensa. Sin embargo, siempre será distinta la forma que tengamos de trabajar sobre la corrección ortográfica de la que sigamos sobre un texto legal. Sobre estos últimos vamos a hablar en este post, dada la increíble complejidad que presentan.  ¿Por qué decimos esto? Porque, como bien sabréis, los textos legales son aquellos que refieren a las estructuras y resoluciones jurídicas, principalmente.


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A qué nos referimos con corrección de textos legales

A aquellos contenidos que definen las leyes de una autonomía o de un Estado. Y es imprescindible saber manejarse con soltura dentro de esa terminología especializada para no alterar el mensaje original del escrito (si es que, en cualquier caso, el mensaje estuviera claro de antes). Esta dedicación e implicación profesional, como así también el perfil del corrector español, terminan repercutiendo en las tarifas de corrección de textos.

Textos legales y sus particularidades

Con esto no queremos decir que la corrección de textos legales sea un trabajo para unos pocos elegidos. Tampoco que los textos literarios gocen de una mayor permisividad a la hora de ser corregidos. Lo que sí es cierto es que estamos mucho más acostumbrados a leer e interpretar textos literarios que a leer el BOE, que no suele ser una de las actividades predilectas de la gente en su tiempo libre.

En este artículo te damos unas pequeñas pautas para comprender en qué consiste la corrección de un texto legal y qué puedes hacer para aprender a trabajar con él.

 

La necesidad de tener un amplio conocimiento sobre el mundo jurídico

O la capacidad de documentarse y formarse en ese ámbito para salir airoso del encargo. Lo principal a la hora de enfrentarse a la corrección de textos legales es saber qué se dice en ellos y hasta qué punto esa información está exenta de cualquier tipo de malinterpretación.

El mayor problema aquí, como también indican otros profesionales del sector, es que muchas veces el propio redactor del texto que ha caído en nuestras manos no se ha preocupado lo suficiente de su legibilidad. Es un error común pensar que lo que entendemos nosotros es también comprensible para los demás.

El primer paso para avanzar en este ámbito sería concienciar a los principales autores de estos documentos de que, más allá del contenido, la forma es igual de importante y debe cuidarse al máximo su presentación. Solamente así, además, estarán también asegurando una de las máximas del Estado de derecho: la seguridad jurídica.

 

A qué nos enfrentamos en una corrección de textos legales

No es una cuestión de ahorrarnos trabajo, sino de librarnos de uno de los peores errores que podemos cometer, tanto en la corrección de textos legales como de cualquier otro: alterar el mensaje original. Una coma o un punto no tienen por qué generar semejante caos, pero la consecución de errores acumulativos puede dar lugar, incluso, a decir lo contrario de lo que se quería. O lo que es peor: generar una serie de problemas legales de difícil solución.

Tenemos que ser muy conscientes del estado en el que suelen llegar estos documentos y cuál es la estructura o estilo que suelen tener. Sobre todo porque, al contrario que una narración, no admiten florituras metafóricas ni ninguna clase de juego posmoderno o experimental en su estructura.

Además, cuando nos referimos a que es necesario tener un gran conocimiento sobre la materia, también queremos decir que la mayoría de los correctores de textos legales son licenciados en Derecho. No es necesario que os pongáis a sacaros otra carrera, pero sí que os sumerjáis del todo en ese mundo a través de cursos y  formación continuada.

 

La solución a los encargos más delicados: la profesionalización continua

Esto tiene mucho que ver con el apartado anterior: la profesionalización continua es esencial en cualquier tipo de trabajo. Es probable que los correctores en castellano legales no podamos compararnos con los informáticos, cuyo ámbito laboral evoluciona prácticamente día tras día.

Lo que sí es verdad es que siempre debemos estar al tanto, por ejemplo, de las últimas reglas ortográficas o de puntuación de la Real Academia Española, para garantizar la estandarización y adecuación del contenido a lo oficialmente aceptado.

En el caso de dedicarnos a textos más especializados como puede ser un texto legal, los primeros pasos que demos dar deben ser firmes. Además de asegurar una base estable para todo lo que venga detrás. Solo así afrontaremos con éxito los encargos que nos lleguen después, para asegurarnos la entrega de un trabajo de calidad y libre de cualquier tipo de fisura.

Insistimos en la delicadeza que la corrección de un texto legal comprende. Su destinatario no será un lector ocioso y ávido de nuevas aventuras, como aquellos que quieran marchar por el mundo de la mano de Willy Fog, sino que refiere y se aplica directamente a la estructuración e implementación de las normas en un complejo sistema jurídico.

Como profesionales y correctores de textos jurídicos, es vuestra responsabilidad conocer a la perfección qué es aquello que podéis ofrecer y qué no. Así como asumir vuestro derecho a abordar trabajos como estos desde el pleno conocimiento y preparación laboral.


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