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Correctores de texto virtuales

correctores de texto virtuales

Los correctores de texto virtuales son softwares que se encargan de hacer las correcciones básicas en un texto. En sí, los procesadores de texto como Word tienen un corrector automático que indica los errores ortográficos y llega a corregir ciertos problemas en sintaxis. Sin embargo, el corrector de un software, que no fue diseñado para la corrección sino para la creación de escritos, nunca será perfecto. Es recomendable entender que no existe ningún programa que se pueda comprar para que haga el trabajo de un corrector de textos profesional.


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¿Cómo funciona un corrector de texto virtual?

El corrector de texto virtual tiene una base de datos con algoritmos que se deben cumplir para acomodar la sintaxis. Eso es básicamente todo lo que tiene y que le permite realizar su labor de forma rápida y más o menos eficiente. El problema con estos correctores de texto virtuales es que generalmente se limitan a errores en la sintaxis. Quizá verbos que no están bien conjugados o coordinados con el sujeto, o cualquier otra clase de errores mínimos como artículos que no concuerdan en número con el término, por ejemplo: «las agua*».

Vale recordar que los correctores de este tipo son máquinas, así que son mucho más eficientes en un trabajo que las personas en determinar los errores de ortografía, pero nada más. Al no comprender el sentido del texto, no pueden corregir adecuadamente.

Son ideales para hacer ediciones rápidas y preliminares. Es posible que haya errores que no tome en cuenta el corrector por su base de datos. Cada vez se trabaja más con una especie de inteligencia artificial para que sea capaz de enfrentar el texto como lo haría un profesional, pero es muy difícil. Los correctores de texto virtuales no pueden profundizar en correcciones de estilo, por ejemplo. Esto es porque no hay algo matemático detrás del peso y la forma que tiene cada palabra.

Que lúgubre y tétrico pueden emplearse en contextos similares para decir algo casi igual, ¡pero cada palabra llama un sentimiento distinto!

Ventajas y desventajas del corrector de textos virtual

La ventaja principal de este tipo de programas es su eficiencia: localiza de forma casi instantánea los errores cometidos y los corrige. El problema es que, si la base de datos tiene algún vacío, es posible que omita un error y se mantenga así hasta el momento de la impresión. En caso de que sea un error mínimo, se puede adjuntar una fe de errata para aclarar que se trata de un error. Pero, si no es un error pequeño, habrá que reimprimir el libro.

El hecho de que el corrector de textos virtual pueda omitir errores por una mala actualización en su base de datos presenta una gran desventaja. Y el hecho de saber que no podemos confiar por completo en el trabajo que ha hecho el programa es preocupante. Otro de los problemas que presenta este tipo de software son las correcciones de estilo. Como hemos comentado, no hay manera de que estos programas reescriban un párrafo para darle un sentido de profundidad o envolvente. Esas secciones en los libros que nos hacen sentir en un mundo distinto; esas secciones en los libros que dejan una huella; las descripciones específicas de lo que hay o de cómo se siente el protagonista.

Correctores automáticos vs. correctores profesionales

El trabajo del corrector de textos es bastante complejo. Requiere de esfuerzo y concentración, dependiendo del tipo de libro y su extensión. Es por esto que los correctores de textos virtuales han ido ganando terreno, razón a la que se suma al coste de pagar por un profesional y las tarifas de corrección de textos. Sin embargo, es obvio que los correctores de texto virtuales suponen un problema más que una solución.

Por eso mismo, en este artículo vamos a analizar las dos caras de la moneda. Comprenderemos que lo barato sale caro. En definitiva, un corrector profesional, de carne y hueso, siempre es la mejor opción frente a un software que trabaja a velocidades increíbles.

1. Omisión de errores

Errar es de humanos, es común que un corrector de textos omita un error mínimo. Sin embargo, el profesional revisará el texto tantas veces como sea posible y podrá identificar nuevos errores. El corrector virtual podrá revisar el texto mil veces en una hora, pero no encontrará más errores (además de los que encontró en la primera revisión). Esto es debido a que la base de datos del corrector de libros virtual no va a cambiar, a menos que se le haga alguna clase de actualización.

2. Corrección de estilo

La corrección de estilo es algo sumamente importante para cada obra publicada por una editorial. Si el estilo no está en su máximo punto, es muy posible que la obra no llegue tan lejos. Se trata de un diamante en bruto antes de su corrección de estilo. El problema es que, aunque la corrección de estilo no sea algo imprescindible, sí es muy recomendable. Los correctores de libros virtuales no pueden hacer corrección de estilo, ese es el problema. Sin embargo, no se trata de algo demasiado preocupante. Una vez se haya realizado la corrección preliminar y el editor haya hecho la revisión, este puede proceder a hacer la corrección de estilo.

Esta labor puede tornarse bastante tediosa, puesto que el objetivo es encontrar errores en la forma de escritura como: redundancias, malas descripciones, muletillas, reiteraciones en ciertas palabras, falta de sinonimia en el escrito y el vocabulario en general. Aquí hay varias cosas que dependen bastante del contexto, como lo son los conjuntos de palabras que conforma el léxico de una región. El editor debe ser consciente de esto y no puede permitir que el libro, si es de un autor argentino, por ejemplo, sea publicado con regionalismos de Latinoamérica.

3. ¿Por qué elegir a un profesional antes que a una máquina?

Es posible que la tecnología logre que el corrector de textos virtual mejore en algo un manuscrito, pero eso no es, ni por asomo, suficiente. Por ahora, los profesionales de la corrección siguen haciéndose cargo de estas labores, aunque no se cierran a la idea de buscar apoyo en las máquinas para consultar información en la RAE o en el panhispánico. Pero ninguna máquina comprenderá jamás la intencionalidad y creatividad de un texto literario.



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