Blog

Cómo hacer una tesis doctoral: partes y estructura

Saber cómo hacer una tesis doctoral empieza por saber qué partes exige la normativa: introducción o estado de la cuestión, objetivos, metodología, resultados y discusión, conclusiones y bibliografía. Es un trabajo de investigación original que se escribe a lo largo de años, y tenerlo claro desde el principio ahorra la mitad de los atascos, que casi siempre vienen de no saber qué va en cada sitio.

Esta guía recorre las partes, la estructura capítulo por capítulo, el orden real en que conviene escribirlas y los plazos que fija la ley. Y termina donde la normativa se calla: la revisión previa al depósito, que es un trabajo distinto de escribir y que en Correctores.es hacemos como corrección de tesis y textos académicos.

Qué partes tiene una tesis doctoral

Las partes de una tesis doctoral están fijadas por la normativa de cada escuela de doctorado, y coinciden en lo esencial. La Escuela de Doctorado de la ULPGC, por ejemplo, exige que la tesis contenga «una introducción o estado de la cuestión, los objetivos planteados, la metodología desarrollada, los resultados y la discusión sobre los mismos, así como las conclusiones más relevantes y la bibliografía utilizada».

Las que exige la normativa

Hay un matiz de esa misma normativa que conviene leer con calma: «no será necesario que tales contenidos figuren en epígrafes específicos en el documento final». Es decir, la obligación es que el contenido esté, no que los capítulos se llamen así. Una tesis puede organizar los resultados en tres capítulos temáticos en lugar de en uno titulado «Resultados» y cumplir perfectamente.

A esas partes se añaden los elementos formales, rígidos y distintos en cada universidad: portada con el logotipo institucional, programa de doctorado, título, autor, fecha, y una página posterior con las firmas del doctorando y los directores. Descarga la plantilla oficial de tu escuela antes de maquetar nada: rehacerlo al final es tedioso.

Qué es una tesis doctoral y en qué se diferencia de un TFM

Una tesis doctoral se diferencia de un TFG o un TFM en una cosa que no es la extensión: tiene que aportar conocimiento original. Un trabajo de fin de máster puede ser una revisión competente de lo que ya se sabe; una tesis tiene que añadir algo que antes no estaba, y ese algo es lo que defiende ante el tribunal.

De ahí se derivan las demás diferencias. La tesis exige un estado de la cuestión exhaustivo, porque para demostrar que aportas algo nuevo hay que demostrar primero que conoces lo anterior. Y exige una metodología defendible en detalle, porque el tribunal va a preguntar por ella.

La estructura de una tesis doctoral, capítulo por capítulo

La estructura de una tesis doctoral responde a una lógica argumental: cada capítulo tiene que justificar el siguiente. Si un capítulo se puede quitar sin que el argumento se resienta, probablemente no debería estar ahí.

Introducción y estado de la cuestión

La introducción plantea el problema y anuncia qué se va a demostrar; el estado de la cuestión demuestra que ese problema no está resuelto. Es el capítulo que más se reescribe, y con razón: solo se puede escribir bien al final, cuando ya sabes qué has encontrado y puedes anunciarlo sin prometer lo que no vas a entregar.

El error más común aquí es confundir estado de la cuestión con una lista de lecturas. No se trata de resumir cincuenta artículos uno detrás de otro, sino de organizarlos por corrientes, señalar en qué discrepan y dejar visible el hueco que tu tesis va a ocupar.

Metodología, resultados y discusión

La metodología tiene que ser lo bastante precisa para que otra persona pueda repetir lo que hiciste. Es la sección donde el tribunal busca los puntos débiles, así que las limitaciones se declaran aquí, explícitamente: una limitación reconocida es rigor, y una limitación escondida que el tribunal encuentra es un problema.

Los resultados se presentan sin interpretarlos; la discusión los interpreta y los pone en relación con el estado de la cuestión. Mezclar las dos cosas es habitual en los primeros borradores y es una de las correcciones estructurales que más veces hay que hacer.

Conclusiones y bibliografía

Las conclusiones responden a los objetivos planteados en la introducción, una por una, y no introducen material nuevo. Si en las conclusiones aparece un dato que no estaba en los resultados, ese dato está en el sitio equivocado.

La bibliografía se rige por la norma de citación que exija tu universidad o tu área. Si te toca APA, tenemos explicado el formato completo en la guía de normas APA, y el caso de las fuentes de internet —que es el que más dudas genera— en la de webgrafía. Lo importante no es qué norma uses, sino usar la misma de la primera página a la última: la inconsistencia de citación es el error que más se ve en tesis por lo demás excelentes.

Cómo hacer una tesis paso a paso

Hacer una tesis paso a paso significa aceptar que no se escribe en el orden en que se lee. El orden de lectura es introducción, estado de la cuestión, metodología, resultados, discusión y conclusiones. El orden de escritura, en la práctica, casi nunca es ese.

En qué orden se escribe, que no es el orden en que se lee

Lo habitual y lo que funciona es empezar por la metodología, que es lo que tienes más claro cuando arrancas y lo que menos va a cambiar. Después los resultados, a medida que van saliendo. Luego la discusión, el estado de la cuestión —que se va actualizando durante todo el proceso— y al final la introducción y las conclusiones, que son las dos que necesitan saber cómo acaba la historia.

Escribir la introducción primero es la trampa clásica: se convierte en una declaración de intenciones que luego hay que desmontar, y desmontarla cuesta más que haberla escrito al final.

Cuánto se tarda en hacer una tesis

La normativa fija un máximo, no una media. El Real Decreto 99/2011, en su artículo 3, establece un máximo de cuatro años a tiempo completo desde la matrícula y de siete años a tiempo parcial hasta la fecha de depósito, con la posibilidad de solicitar una prórroga de un año más. Para doctorandos con una discapacidad igual o superior al 33 %, los plazos son de seis y nueve años. Las bajas por incapacidad temporal, nacimiento o adopción interrumpen el cómputo.

Conviene leer esos números por lo que son: un límite legal, no una previsión. La ley dice cuándo se te acaba el plazo, no cuánto tarda una tesis en estar buena. Y hay una consecuencia práctica: si el plazo aprieta, lo primero que se sacrifica es la revisión final, que es justo lo que decide la impresión que se llevan los cinco miembros del tribunal.

Cómo empezar una tesis

Se empieza por acotar la pregunta, no por leer. Una pregunta de investigación demasiado ancha —«el impacto de las redes sociales en la adolescencia»— no se puede responder en una tesis y no se puede defender ante un tribunal; una acotada —una población concreta, un periodo concreto, una variable concreta— sí.

Tres decisiones que conviene cerrar con tu director antes de escribir el primer capítulo:

  • La pregunta, en una sola frase. Si no cabe en una frase, todavía no está acotada.
  • El método, porque determina qué datos necesitas y cuánto vas a tardar en conseguirlos.
  • La norma de citación, y esto parece menor y no lo es: cambiarla a mitad de la tesis significa revisar cientos de referencias a mano.

Lo que no hace falta decidir al empezar es el índice definitivo. Cambiará, y eso no es un fallo de planificación: es cómo funciona una investigación.

Antes de depositarla: la revisión que la normativa no explica

Entre el último capítulo terminado y el depósito hay una fase que ninguna normativa describe y que decide bastante: la revisión del texto completo como una sola pieza. No es corregir faltas. Es comprobar que un documento escrito durante cuatro años suena como si lo hubiera escrito la misma persona en el mismo mes.

Lo que se desalinea en cuatro años de escritura

En una tesis larga aparecen problemas que no existen en un texto corto, y son de coherencia, no de ortografía:

  • Terminología que se mueve. Un concepto que en el capítulo 2 se llama de una manera y en el 5 de otra, porque en medio leíste un artículo que usaba otro término.
  • Citación inconsistente. Dos formatos distintos de referencia según el año en que se escribió cada capítulo, o entradas de la bibliografía que ya no están citadas en el cuerpo.
  • Cambios de registro. Los primeros capítulos escritos con una prosa más insegura y más adjetivada que los últimos.
  • Objetivos que ya no coinciden. Los enunciados en la introducción y los respondidos en las conclusiones dejaron de ser los mismos hace tres capítulos.
  • Tiempos verbales mezclados al describir lo que hicieron otros autores y lo que hiciste tú.

Ninguno de estos problemas lo detecta un corrector automático: todas las frases son gramaticalmente correctas.

Qué revisa un corrector académico y qué no toca

Un corrector académico trabaja sobre la forma y la coherencia del texto: unifica la terminología, ajusta la citación a la norma que exige tu universidad, corrige sintaxis, puntuación y ortotipografía, y señala los desajustes entre secciones. Deja constancia de cada cambio con control de cambios, para que tú aceptes o rechaces uno por uno.

Y hay algo que no hace, que conviene decir claramente porque en este terreno se ofrece con frecuencia: no escribe la tesis, ni partes de ella, ni desarrolla el contenido científico. La investigación, los datos, la argumentación y la aportación original son del doctorando, y tienen que seguir siéndolo: es su nombre el que va en la portada y es él quien la defiende. Un servicio que ofrezca redactarte los capítulos no te está ayudando con tu tesis, te está dando un problema.

Si además necesitas ajustar el documento a la plantilla oficial de tu universidad, eso es maquetación de tesis y es otro trabajo.

Preguntas frecuentes

¿Qué partes debe tener una tesis doctoral?

Introducción o estado de la cuestión, objetivos, metodología, resultados y discusión, conclusiones y bibliografía, según la normativa de las escuelas de doctorado —por ejemplo la de la ULPGC. Esa misma normativa aclara que el contenido debe estar presente, pero que no es obligatorio que los capítulos se titulen así.

¿Cuántas páginas tiene una tesis doctoral?

No hay una extensión fijada: la normativa regula la estructura, no el número de páginas, y cada universidad establece sus propios requisitos formales. La ULPGC, por ejemplo, solo pone cifras al resumen en español —entre 3 y 15 páginas— y ninguna al cuerpo de la tesis. Antes de fijarte un objetivo de páginas, consulta la normativa de tu programa de doctorado: es la única que te obliga.

¿Cuánto se tarda en hacer una tesis doctoral?

El Real Decreto 99/2011, en su artículo 3, fija un máximo de cuatro años a tiempo completo desde la matrícula y de siete a tiempo parcial hasta el depósito, prorrogables un año. Para doctorandos con discapacidad igual o superior al 33 % son seis y nueve años. Son plazos máximos, no una duración media: la ley marca el límite, no lo que tarda una investigación en estar terminada.

¿Qué diferencia hay entre una tesis doctoral y un TFM?

La aportación original. Un TFM puede ser una revisión solvente del conocimiento existente; una tesis doctoral tiene que añadir conocimiento nuevo y defenderlo ante un tribunal. De ahí se derivan un estado de la cuestión más exhaustivo y una metodología descrita con mucho más detalle.

→ ¿Tienes la tesis escrita y te queda el depósito? La revisión final no es corregir faltas: es unificar terminología y citación en un documento de años, y comprobar que las conclusiones responden a los objetivos que anunciaste. Puedes ver en qué consiste nuestra corrección de tesis y textos académicos y pedir presupuesto sin compromiso.

¿Tu texto necesita una revisión profesional? Te decimos, de forma gratuita, qué servicio editorial encaja con tu proyecto.

Pedir presupuesto
Configuración