El libro como producto
Al terminar tendrás tu sinopsis reescrita en cuatro movimientos, tres variantes de título y el brief de portada listo para enviar.
Tres segundos
Llevas dos años escribiendo tu libro. Puede que tres. Has revisado cada capítulo, discutido cada decisión con quien te ha leído, dudado del título mil veces.
Y todo ese trabajo va a competir, en el mejor de los casos, con tres segundos de atención de un desconocido. Ese es el tiempo real que un comprador de Amazon dedica a decidir si tu libro merece un clic. No va a leer tu novela para decidir si la compra: va a mirar una imagen del tamaño de un sello y a leer, con suerte, las dos primeras líneas de tu sinopsis.
Este módulo no trata de vender humo ni de exagerar tu libro. Trata de una cosa mucho más concreta: que esos tres segundos representen de verdad lo que has escrito, en vez de perderse por accidente.
Cómo funciona esto de verdad
Hay dos mecanismos detrás de esos tres segundos, y los dos se entienden mal.
La portada se decide en miniatura y en un móvil, no en la pantalla del diseñador. Una portada preciosa a tamaño completo puede ser un borrón ilegible a cien píxeles, y ese es el tamaño real en que la va a ver la mayoría de tu público, en una lista de resultados o en la pantalla de un lector electrónico. Y tiene que cumplir el código visual de su género: una portada original que no se parece a nada de lo que hay en su estantería resulta invisible, porque el lector la descarta antes incluso de leer el título. Si quieres el detalle de qué es y qué lleva, lo tienes en qué es la portada de un libro.

La sinopsis no es un resumen. Es el error más común y el más caro: contar la trama entera, lo que produce a la vez espóileres y aburrimiento. La sinopsis es una promesa de experiencia, y su función es dejar una pregunta abierta que solo se cierra comprando el libro. Si al terminar de leerla el comprador ya sabe cómo termina la historia, no tiene ningún motivo para seguir.
Qué depende de ti y qué no
No puedes saltarte los códigos visuales de tu género, por mucho que tu portada te parezca más bonita sin ellos. Tampoco puedes hacer que Amazon te muestre la portada más grande de lo que la muestra a todo el mundo.
Pero sí puedes reescribir tu sinopsis las veces que quieras, gratis, en cualquier momento, con efecto inmediato en las ventas. Es, junto con las categorías del módulo siguiente, la palanca más barata de todo este curso. No hace falta volver a publicar el libro ni tocar el interior: se cambia un campo de texto y el cambio es instantáneo.
El trabajo
Título y subtítulo. En ficción, el título funciona como marca: no se busca por palabras sueltas, así que no hace falta forzarlo con keywords. En no ficción es al revés: el subtítulo es donde va la promesa concreta, y también donde van las palabras que la gente escribe de verdad en el buscador. Confundir estos dos casos es perder la mitad del trabajo antes de empezar.
Portada. El brief para el diseñador se escribe con los cinco comparables del módulo anterior delante, no con «quiero algo elegante». Y hay dos pruebas obligatorias antes de dar la portada por buena: verla reducida a tamaño miniatura, y verla en escala de grises, que es como aparece en los lectores electrónicos. Si el título deja de leerse en cualquiera de las dos pruebas, no está lista.
Sinopsis, en cuatro movimientos. Situación: quién es el protagonista y dónde está. Ruptura: qué rompe ese equilibrio. Qué está en juego: qué puede perder. Y pregunta abierta: la última frase, que se queda sin cerrar a propósito.
Un ejemplo real de por qué esto cambia todo:
«Un thriller psicológico sobre una detective que investiga la desaparición de una joven en un pueblo de montaña, enfrentándose a secretos del pasado y a sus propios traumas mientras la comunidad se cierra a su alrededor.»
«La última vez que alguien vio a Elena fue subiendo al mismo autobús que la detective tomó hace veinte años para huir de este pueblo. Ahora tiene que volver a subirlo, en sentido contrario.»
La segunda versión no cuenta más trama. Cuenta menos. Pero tiene los cuatro movimientos: la situación está en la primera frase, la ruptura es que tiene que volver, lo que está en juego se intuye sin decirlo, y la pregunta —qué le pasó a Elena, y qué va a encontrar la detective al volver— se queda sin responder a propósito. La primera línea tiene que funcionar sola, porque es lo único visible antes de que alguien pulse «leer más».
Tu ficha
Título, portada y sinopsis
Las tres decisiones que se ven antes de que nadie abra tu libro.
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