Que te encuentren
Al terminar tendrás tus categorías elegidas con justificación y tus siete frases de palabras clave escritas.
Los dos minutos que definen tu ficha
Te acuerdas de ese momento, aunque no lo recuerdes bien: el formulario de KDP te pide una categoría y siete campos de palabras clave, y llevas dos años escribiendo, tienes ganas de darle al botón de una vez, y escribes lo primero que se te ocurre. «Novela». «Ficción». «Libro».
Esos dos minutos, hechos con prisa y sin pensarlo, deciden más sobre tus ventas que tres capítulos enteros. Y lo bueno es que, a diferencia de esos capítulos, se pueden rehacer hoy mismo, en cinco minutos, sin volver a publicar nada.
Cómo funciona esto de verdad
Categorías y palabras clave no son lo mismo, y hacen cosas distintas, aunque el formulario las ponga una al lado de la otra.
La categoría te mete en una lista donde alguien que ya está mirando libros parecidos puede tropezarse contigo. Es descubrimiento pasivo: el lector no te buscaba, pero está en la sección correcta y ahí apareces.
Las palabras clave te hacen aparecer cuando alguien busca algo concreto. Es demanda activa: alguien escribió algo en la caja de búsqueda, y tu libro coincide.
Necesitas las dos, y se eligen con lógicas distintas. Y aquí va el matiz que casi nadie entiende sobre el «número 1 en su categoría»: no es un premio, es aritmética. Ser el primero en una estantería pequeña pero real vale más que ser el número cuarenta mil en Ficción, porque en la pequeña hay visibilidad real y en la grande no existes para nadie. Pero cuidado con el error contrario, que es igual de común: colarte en una categoría irrelevante donde nadie te busca te da una medalla vacía en la ficha y cero lectores de verdad.

Qué depende de ti y qué no
No puedes inventarte categorías que no existen, ni pagar por aparecer en una mejor posición, ni forzar que Amazon te ponga en una lista que no te corresponde.
Pero sí puedes cambiar categorías y palabras clave todas las veces que quieras, gratis, y medir el efecto. Casi nadie lo hace. La inmensa mayoría de los libros autopublicados tienen las categorías y las palabras clave que su autor puso el primer día y nunca volvió a tocar.
El trabajo
Categorías. El mapa te lo dan gratis tus propios comparables, los que sacaste en el módulo 2. En la ficha de producto de cada uno está su clasificación exacta en los más vendidos. Recoges las de los cinco, ves qué categorías se repiten entre ellos, y eliges primero por relevancia y después por competencia. Nunca al revés: una categoría poco competida pero irrelevante para tu libro no te trae ni un lector.
Palabras clave. No son etiquetas sueltas: son frases que un lector escribiría de verdad en la caja de búsqueda. Tres reglas prácticas:
- No gastes un campo repitiendo lo que ya está en tu título, tu subtítulo o tu categoría — eso ya está cubierto, y cada campo cuenta.
- Escribe temas y situaciones, no géneros. «Madre que vuelve a su pueblo» funciona mejor que «drama familiar».
- Usa la fuente más honesta que existe: el autocompletar de la propia caja de búsqueda de Amazon, más las palabras que aparecen en las reseñas de tus comparables. Es el vocabulario real del lector, no el tuyo.
Lo que resta, no lo que suma. Nombres de otros autores, marcas registradas, superlativos que no puedas sostener («el mejor», «bestseller») — todo eso no ayuda: puede hacer que Amazon rechace tus palabras clave directamente.
El resto de la ficha. Número y nombre de serie si tu libro pertenece a una, y la biografía de autor, que es un campo que casi todo el mundo deja a medias y que también puede llevar palabras clave con naturalidad.
Tu ficha
Categorías y palabras clave
Los siete campos de KDP, decididos y justificados.
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