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Unidad 07 de 17

Tipologías textuales: fundamentos

Con esto se cierra la parte de método general del curso. A partir de aquí, ocho unidades te llevan tipo de texto por tipo de texto —administrativo, publicitario, literario y demás— y todas parten del mismo mapa que ves aquí: las cuatro modalidades con las que se organiza cualquier texto. Sin este fundamento, cada tipo se aprende como una lista de manías sueltas; con él, sabes por qué lo que en un texto es un defecto, en otro es exactamente el recurso por el que pagan.

10 apartados modalidad textual narración descripción exposición argumentación tipologías textuales
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El texto como unidad comunicativa

La Unidad 2 fijó la idea de fondo: un texto es un acto de comunicación completo, con emisor, destinatario y propósito, y sus propiedades se juzgan respecto de esa situación. Esta unidad da el paso siguiente: los textos no son todos iguales porque los propósitos no son todos iguales, y de esa diferencia de propósito nacen formas lingüísticas distintas y reconocibles.

Eso tiene una consecuencia práctica directa para quien corrige: lo que en un tipo de texto es un defecto, en otro es un recurso. Una frase nominal sin verbo es un error en un informe y un acierto en un anuncio. La repetición de una estructura es pobreza en un artículo y ritmo en una novela. No existe la corrección de estilo en general: existe corregir este texto, que pertenece a un tipo y busca algo.

2

Tres cosas que conviene no confundir

Antes de entrar en las modalidades, hay tres niveles que se mezclan constantemente y que conviene separar:

  • La modalidad (o secuencia textual) es la forma de organizar el discurso: narrar, describir, exponer, argumentar. Es lo que veremos aquí.
  • El género es el molde social concreto: una novela, una instancia, un prospecto, una noticia, una entrada de blog. Tiene convenciones fijas que el lector espera.
  • El ámbito de uso es el terreno en que circula: administrativo, comercial, periodístico, científico, literario. Es el criterio con el que están organizados los ocho apartados de la Unidad 8.

Un mismo texto puede tener una modalidad dominante, pertenecer a un género y circular en un ámbito. Una noticia (género) es sobre todo narrativa y expositiva (modalidades) en el ámbito periodístico. Saber los tres niveles evita el error de corregir un texto contra el modelo equivocado.

3

La narración

Cuenta hechos que suceden en el tiempo, reales o ficticios, protagonizados por alguien.

Rasgos lingüísticos característicos:

  • Predominio de verbos de acción y de una estructura temporal marcada: pretérito perfecto simple e imperfecto en la narración clásica; presente histórico en la periodística y en cierta narrativa contemporánea.
  • Conectores temporales y de orden: entonces, después, al día siguiente, mientras tanto.
  • Un punto de vista sostenido: quién cuenta, desde dónde y con cuánta información.
  • Alternancia entre discurso directo, indirecto e indirecto libre.

Qué mira el corrector, en general: que el sistema verbal se sostenga (los saltos injustificados de pasado a presente son el fallo más frecuente); que el punto de vista no se rompa sin motivo; que la secuencia temporal se entienda; que los diálogos estén puntuados según lo visto en la Unidad 3; y que la elipsis —lo que se calla— no deje agujeros que el lector no pueda salvar.

4

La descripción

Representa cómo son las personas, los objetos, los lugares o los procesos. Detiene el tiempo en lugar de hacerlo avanzar.

Rasgos característicos:

  • Predominio del sustantivo y del adjetivo, y de los verbos de estado (ser, estar, haber, parecer).
  • Imperfecto cuando se inserta en una narración en pasado.
  • Organización espacial u ordenada por algún criterio: de lo general al detalle, de arriba abajo, de fuera adentro.
  • Léxico preciso y, en la descripción técnica, terminología especializada.

Conviene distinguir la descripción objetiva (técnica, científica, jurídica: busca precisión y neutralidad) de la subjetiva (literaria, publicitaria: busca evocar), porque se corrigen con criterios opuestos. En la primera, un adjetivo valorativo suele sobrar; en la segunda, es el material mismo.

Qué mira el corrector: el orden interno de la descripción, la coherencia del criterio elegido, la adjetivación redundante (dos adjetivos que dicen lo mismo), y el equilibrio entre el detalle y la función que cumple en el conjunto.

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La exposición

Presenta información para que el lector la comprenda. Es la modalidad más extendida: manuales, informes, artículos divulgativos, textos didácticos, documentación técnica.

Rasgos característicos:

  • Tercera persona y tono neutro; el emisor se borra.
  • Presente atemporal («el agua hierve a cien grados»).
  • Estructuras de organización explícitas: definición, clasificación, ejemplificación, comparación, causa-efecto, problema-solución.
  • Marcadores del discurso abundantes, que van guiando al lector por la estructura (en primer lugar, por tanto, es decir).
  • Léxico preciso, definiciones, apoyo en datos y ejemplos.

Qué mira el corrector: que la progresión de la información sea la que anuncia; que lo nuevo se apoye siempre en lo ya explicado; que las definiciones lleguen antes que el uso de los términos; que los conectores lógicos digan la relación real; y que la densidad informativa sea la que el destinatario puede sostener. Aquí es donde los criterios de lenguaje claro de la Unidad 2 rinden más.

6

La argumentación

Defiende una tesis con razones, con la intención de convencer.

Rasgos característicos:

  • Tesis explícita o implícita, argumentos que la sostienen y, en la argumentación honesta, contraargumentos considerados.
  • Conectores lógicos y contraargumentativos como espina dorsal: porque, por tanto, sin embargo, aunque, en cambio, de ahí que.
  • Modalización: verbos de opinión, adverbios de duda o certeza, y todo el repertorio con el que el emisor marca cuánto se compromete con lo que dice.
  • Recursos de implicación con el lector: preguntas retóricas, primera persona del plural, apelaciones directas.

Qué mira el corrector: que la tesis se identifique; que cada argumento se distinga de los demás y no sea el mismo repetido con otras palabras; que los conectores correspondan a la relación lógica real, porque un por tanto mal puesto delata un razonamiento que no cierra; y que el grado de modalización sea coherente (un texto que alterna la afirmación categórica y la duda sin criterio pierde autoridad).

Aquí hay un límite delicado que conviene tener claro desde ya: el corrector de estilo no corrige la validez de los argumentos. Puede —y debe— señalar en un comentario que un razonamiento no se sostiene o que falta un paso, pero arreglarlo no es su trabajo, y sustituir el argumento del autor por uno mejor es sobrecorrección en su versión más grave, la que cambia el contenido.

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En la práctica, las modalidades se mezclan

Casi ningún texto real pertenece a una sola modalidad. Una novela narra, pero describe y a veces argumenta por boca de un personaje. Un informe expone, pero argumenta en las conclusiones. Un reportaje narra, describe, expone y, si es de opinión, argumenta.

Lo que sí tiene un texto es una modalidad dominante, que marca su tono general, y secuencias insertadas de las demás. Para el corrector, esto se traduce en dos comprobaciones concretas:

  • Que las transiciones estén marcadas. El paso de la exposición a la argumentación, o de la narración a la descripción, tiene que notarse. Los textos sin editar suelen deslizarse de una a otra sin aviso, y ahí es donde el lector se pierde sin saber por qué.
  • Que cada secuencia se corrija con el criterio de su modalidad, no con el de la dominante. Un diálogo dentro de un ensayo se puntúa como diálogo. Una descripción literaria dentro de un texto divulgativo no se poda con el criterio de la exposición.

En una líneaUn texto no tiene una modalidad: tiene una dominante y varias insertadas. Cada una se corrige con su propio criterio, no con el del conjunto.

8

Qué se lleva el corrector de esta unidad

Tres decisiones de trabajo, que son las que se aplicarán una por una en las ocho unidades siguientes:

  1. Identificar la modalidad dominante y el género antes de empezar. Es parte de la evaluación previa de la Unidad 4.
  2. Fijar los rasgos que son propios del tipo y que, por tanto, no se tocan aunque se aparten del español neutro: la frase nominal publicitaria, la pasiva refleja científica, la fórmula administrativa que es obligatoria.
  3. Concentrar la intervención en lo que impide que el texto cumpla su propósito, que en cada tipo es distinto: entender, convencer, vender, emocionar, dejar constancia.
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Para seguir leyendo

Para seguir leyendoTextos de especialidad: algunas precisiones conceptuales para su enseñanzaGuiomar Elena Ciapuscio · Universidad de Buenos Aires y CONICET · Centro Virtual Cervantes, Viena, 2019

Desarrolla el segundo de los tres niveles que esta unidad separa en el apartado 2: el género, ese molde social con convenciones que el lector espera. Ciapuscio lo trata en los textos de especialidad —administrativos, científicos, técnicos—, que son justamente los ámbitos que se practican uno a uno en la Unidad 8. Conviene leerlo sabiendo qué no trae: desarrolla el género, no las cuatro modalidades.

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Cierre de la unidad

Las modalidades no son una taxonomía académica que haya que memorizar: son el mapa que dice qué se espera de cada texto. Un corrector que sabe qué modalidad tiene delante deja de preguntarse si una frase está bien y empieza a preguntarse si hace lo que tiene que hacer, que es la única pregunta que importa. Las ocho unidades siguientes aplican eso, ámbito por ámbito.

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