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Unidad 08 de 17

Prácticas por tipo de texto

Aquí empieza la práctica, y son ocho terrenos distintos dentro de una sola unidad: administrativo, publicitario, didáctico, divulgativo, literario, periodístico, web y científico-técnico. Cada apartado trae los rasgos del tipo, qué vigilar al corregir y un ejemplo, y los ocho ponen a prueba la misma idea: lo que en un texto es un defecto, en otro es exactamente el recurso por el que pagan. Ocho veces la misma pregunta —¿hay que tocarlo?— y ocho respuestas distintas.

9 apartados texto administrativo texto publicitario texto didáctico texto divulgativo texto literario texto periodístico texto web texto científico-técnico
1

Texto administrativo y corporativo

El ámbito donde el lenguaje claro tiene más recorrido y los límites son más estrictos.

De qué hablamos

Dos familias emparentadas por el registro, aunque las encargue gente muy distinta:

  • Administrativo: instancias, resoluciones, notificaciones, certificados, pliegos, convocatorias, formularios, cartas de la Administración al ciudadano.
  • Corporativo: comunicaciones internas, memorias anuales, políticas de empresa, informes, correos institucionales, condiciones de servicio, respuestas a clientes.

Comparten un rasgo decisivo: son textos que obligan a alguien a algo. De ahí que su oscuridad no sea un defecto estético, sino un problema real: un ciudadano que no entiende una notificación pierde un plazo.

Rasgos propios del tipo

Lo que es constitutivo y no se toca:

  • Estructura rígida y previsible, a veces fijada por norma: encabezamiento, identificación del interesado, exposición de hechos, fundamentos, parte dispositiva, pie de recurso, lugar y fecha, firma.
  • Fórmulas fijas (EXPONE / SOLICITA, notifíquese, a los efectos oportunos, sirva la presente). Muchas tienen valor jurídico y no son sustituibles por sinónimos.
  • Impersonalidad: tercera persona, pasiva refleja, ocultación deliberada del agente. El texto habla en nombre de una institución, no de una persona.
  • Precisión terminológica: cada término técnico tiene un significado exacto y no admite variación léxica por elegancia.
  • Tratamiento protocolario y fórmulas de cortesía codificadas.

Lo que en cualquier otro texto sería repetición viciosa, aquí es garantía: si el documento llama tres veces el interesado al interesado, no se sustituye por el solicitante ni por dicha persona.

Qué vigilar al corregir

Los vicios característicos, casi todos por inercia y no por necesidad:

  • Frases interminables. Párrafos de doscientas palabras con seis subordinadas encajadas. Es el problema número uno y el que más se puede resolver sin tocar el contenido jurídico: partir en oraciones y ordenar sujeto-verbo.
  • Nominalizaciones. Proceder a la subsanación de la solicitud es subsanar la solicitud.
  • Gerundio de posterioridad, incorrecto: Se dictó la resolución, siendo notificada al día siguiente. Se resuelve con una oración coordinada.
  • El uso anafórico de el mismo / la misma: Se adjunta el impreso, debiendo cumplimentar el mismo. Es un uso desaconsejado; se sustituye por un posesivo, un pronombre o la repetición del nombre.
  • Futuro de subjuntivo (si alguien no compareciere), vivo solo en el lenguaje jurídico fosilizado. Fuera de fórmulas legales consolidadas, se moderniza.
  • Dequeísmo y queísmo en las locuciones de régimen: informar de que, advertir de que, a pesar de que.
  • Mayúsculas de respeto aplicadas a mansalva: el Solicitante presentará la Documentación en el Registro. Salvo denominaciones oficiales, van en minúscula.
  • Siglas sin desarrollar en su primera aparición.
  • Perífrasis de obligación mal usadas: deberá de presentar (que expresa suposición) por deberá presentar.
  • Latinismos y arcaísmos ornamentales que no aportan precisión: ut supra, el infrascrito, a la mayor brevedad posible.

En una líneaCasi todo lo que hace ilegible un texto administrativo está ahí por inercia, no por obligación.

Los límites de tu intervención, que aquí son más estrictos que en ningún otro tipo:

  • Lo que la ley impone que diga el documento no se toca, aunque suene mal. Ante la duda sobre si una fórmula tiene valor jurídico, se pregunta o se comenta; no se sustituye.
  • En el texto corporativo manda el libro de estilo y la terminología del cliente, incluso cuando prefieres otra cosa (Unidad 6, apartado 8).
  • Los datos —importes, plazos, referencias, artículos citados— se comprueban pero no se corrigen: se señalan en comentario. Un número mal escrito puede ser una errata o puede ser el dato real.

En una líneaEn este ámbito, la intervención que no puedas justificar no se hace: se consulta.

Ejemplo

(Ejemplo inventado con fines didácticos.)

Antes: Habiéndose observado que la documentación aportada por el interesado resulta incompleta en lo referente a la acreditación de los requisitos exigidos en la base tercera de la convocatoria, se procede a requerir al mismo para que, en el plazo de diez días hábiles contados a partir del día siguiente al de la recepción de la presente notificación, subsane la referida deficiencia, advirtiéndole que, de no hacerlo, se le tendrá por desistido de su solicitud.

Ochenta y dos palabras, una sola oración, gerundio de posterioridad al principio, otro al final, y un al mismo.

Después: La documentación que usted ha presentado está incompleta: falta acreditar los requisitos que exige la base tercera de la convocatoria. Por eso le requerimos que subsane esa falta en el plazo de diez días hábiles, contados desde el día siguiente al de la recepción de esta notificación. Si no lo hace, se le tendrá por desistido de su solicitud.

Se conservan íntegros el contenido jurídico, el plazo, la referencia a la base tercera y la advertencia final. Cambia la sintaxis, no la obligación. Nótese también que la segunda versión se dirige al ciudadano en segunda persona: es una decisión de tono que hay que acordar con el cliente, porque no todos los organismos la admiten.

Ejercicio

Para seguir leyendo

Para seguir leyendoGuía para escribir con claridad en la AdministraciónCátedra Rafael del Riego de Buen Gobierno, Universidad de Oviedo, con el Principado de Asturias · 2023

La guía que el apartado 1 ya cita al justificar sus correcciones, entera y en abierto. Es la referencia de la que salen los criterios del texto administrativo, y el sitio donde comprobar que lo que aquí se corrige a mano está recomendado por escrito por quien redacta esas circulares.

PDF · 84 páginas · acceso libre · CC BY-NC-NDLeer (se abre en una pestaña nueva)

Cierre del apartado

Es el ámbito donde el lenguaje claro (Unidad 2) tiene más recorrido y donde el corrector encuentra menos resistencia técnica y más resistencia cultural: la oscuridad se defiende como rigor. El argumento que funciona con el cliente no es estético, es funcional: un documento que su destinatario no entiende no ha notificado nada.

Y ese argumento no hace falta sostenerlo solo: la propia Administración lo ha puesto por escrito. La Guía para escribir con claridad en la Administración (Cátedra Rafael del Riego de Buen Gobierno, Universidad de Oviedo, dirigida por Eva María Menéndez Sebastián, 2023; acceso abierto en el repositorio de la Universidad de Oviedo) recorre los mismos vicios que hemos visto aquí y los corrige con criterio institucional. Llevarla a una reunión cambia la conversación: ya no es tu gusto contra la costumbre de la casa.

2

Texto comercial y publicitario

Distinguir la agramaticalidad intencionada de la involuntaria, que es todo el oficio aquí.

De qué hablamos

Todo texto cuyo propósito es que alguien haga algo: comprar, suscribirse, solicitar información, cambiar de proveedor. Incluye anuncios, titulares y eslóganes, folletos, catálogos, fichas de producto, cartas comerciales, correos de campaña, textos de venta en web y páginas de aterrizaje, guiones de radio y vídeo, propuestas y presentaciones comerciales.

Es el tipo de texto donde el corrector de estilo tiene que hacer el ajuste mental más grande, porque muchas de las cosas que en cualquier otro texto marcaría como error son aquí decisiones deliberadas.

Rasgos propios del tipo

  • Función apelativa dominante. Segunda persona, imperativos, preguntas directas, llamadas a la acción explícitas.
  • Frases nominales y elipsis. «Cien años de oficio. En cada botella.» Gramaticalmente incompletas y perfectamente funcionales.
  • Ritmo y sonoridad por encima de la precisión: aliteraciones, paralelismos, bimembraciones, remates cortos. El texto está escrito para ser recordado, no para ser analizado.
  • Juegos de palabras, dobles sentidos, ruptura consciente de frases hechas.
  • Léxico valorativo y superlativo, con una densidad de adjetivos que en un informe sería inaceptable.
  • Puntuación expresiva: exclamaciones, puntos suspensivos, uso de la puntuación como ritmo más que como sintaxis.
  • Anglicismos del sector, unos asentados y otros gratuitos.
  • Restricciones físicas: un titular tiene un ancho máximo, un asunto de correo tiene un límite práctico de caracteres, un banner tiene el espacio que tiene. La extensión es aquí una condición del encargo, no una preferencia.

Qué vigilar al corregir

La regla que gobierna todo el tipo: distinguir la agramaticalidad intencionada, que se respeta, de la involuntaria, que se corrige. Una frase sin verbo en un eslogan es un recurso; una concordancia rota en el cuerpo del folleto es una errata. La forma de distinguirlas es preguntarse si el efecto se pierde al arreglarlo: si arreglarlo no cambia nada más que la corrección, estaba mal.

En una líneaAquí lo primero no es corregir: es averiguar si lo que tienes delante está roto o está hecho así a propósito.

Lo que sí se corrige siempre:

  • Erratas y concordancias en cuerpos de texto y, con especial atención, en titulares y cubiertas, que es donde se ven y donde nadie relee (Unidad 6: leer al revés).
  • Ambigüedad involuntaria. En un texto que busca una acción concreta, una frase que admite dos lecturas es un fallo de negocio, no de estilo.
  • Inconsistencia de tratamiento. Tú, usted, vosotros, ustedes: uno solo en toda la pieza y en toda la campaña. Es el error más frecuente en textos escritos por varias manos.
  • Inconsistencia de marca: el nombre del producto escrito de tres maneras, el eslogan citado con variantes, mayúsculas y cursivas aplicadas al azar. Se unifica contra el manual de marca si existe; si no existe, se propone un criterio y se documenta en el informe.
  • Anglicismos evitables, distinguiendo los que el sector usa como término (briefing, copy) de los que solo son inercia (lanzar un challenge**). En textos dirigidos al consumidor final, el criterio es el destinatario, no el gremio.
  • Traducciones calcadas de campañas internacionales: posesivos innecesarios («cuida tu piel de tu rostro»), gerundios ingleses, mayúsculas En Todas Las Palabras Del Titular, la coma tras el saludo del correo (Unidad 3: en español van dos puntos), formatos de fecha y de cifras a la inglesa.
  • Ortotipografía de titulares: los titulares y eslóganes no llevan punto final; las cifras, unidades y símbolos siguen las mismas reglas que en cualquier otro texto por mucho que el diseño pida otra cosa.

Lo que se señala pero no se corrige:

  • Afirmaciones que pueden ser un problema legal: superlativos absolutos («el mejor del mercado»), promesas de resultado, comparaciones con la competencia, menciones a propiedades saludables. No es tu competencia resolverlo, pero sí marcarlo en un comentario para que lo valide quien corresponda. Un corrector que avisa de esto vale su tarifa solo por eso. Para saber qué mirar, la referencia del sector es el Código de Conducta Publicitaria de AUTOCONTROL (Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial, 1996, basado en el Código Internacional de Prácticas Publicitarias de la Cámara de Comercio Internacional; texto del código en autocontrol.es). No lo necesitas de memoria: basta con haberlo leído una vez para saber reconocer cuándo una frase merece un comentario.
  • Coherencia entre el reclamo y la letra pequeña. Si el titular dice «gratis» y la condición dice que hay permanencia, se señala.
  • Ideas y conceptos. Proponer un titular mejor no es corregir; es hacer el trabajo de otro y, además, sin encargo.

Nota sobre el ámbito digital: los textos de venta en web comparten todo lo anterior, pero añaden estructura, enlaces, jerarquía visual y buscadores. Esa parte va en el apartado 7, el texto web.

Ejemplo

(Ejemplo inventado con fines didácticos.)

Antes
Descubre nuestra nueva gama de productos de cuidado facial, que ha sido desarrollada por nuestro equipo de expertos con los mejores ingredientes naturales del mercado y que te ayudará a que tu piel de tu rostro luzca más radiante que nunca!! No esperes más, y consigue ya la tuya con un 20 % de descuento durante los primeros 3 días.
Después
Descubre nuestra nueva gama de cuidado facial: ingredientes naturales seleccionados por nuestro equipo de expertos para que tu piel luzca más radiante que nunca. Consíguela con un 20 % de descuento durante los tres primeros días.

Qué hay en lo tachado: un calco (tu piel de tu rostro), una exclamación sin signo de apertura y duplicada, una pasiva perifrástica que alarga sin aportar, un superlativo comparativo que puede ser problemático (los mejores del mercado), una coma indebida ante y, y una cifra baja en dígitos.

Se ha conservado el tono, el tuteo, el imperativo y la promesa. Se ha eliminado lo que era ruido. Y los mejores ingredientes naturales del mercado se ha sustituido por ingredientes naturales seleccionados, con un comentario al margen explicando por qué: una afirmación comparativa de superioridad hay que poder demostrarla.

Ejercicio

Cierre del apartado

En publicidad, el corrector que aplica el criterio del español neutro a un texto escrito para sonar destruye exactamente aquello por lo que se paga. Y el que no corrige nada «porque es creativo» deja pasar erratas en titulares que se van a imprimir cien mil veces. El oficio aquí consiste en saber cuál de las dos cosas tienes delante en cada línea.

3

Texto didáctico

Términos sin definir, remisiones rotas y enunciados imposibles: trabajo de comprobación.

De qué hablamos

Textos escritos para que alguien aprenda algo y, casi siempre, para que después demuestre que lo ha aprendido: manuales escolares y universitarios, materiales de formación, cursos en línea, guías de estudio, manuales de usuario, documentación de producto, tutoriales, contenidos de plataformas de e-learning.

Se distingue del divulgativo (apartado 4) por una diferencia que lo cambia todo: el texto didáctico tiene objetivos de aprendizaje y suele venir acompañado de actividades y evaluación. No busca solo que se entienda: busca que se retenga y se aplique.

Rasgos propios del tipo

  • Progresión graduada. La información se ordena por dificultad creciente y cada bloque se apoya en el anterior.
  • Metadiscurso explícito: anuncios de lo que viene («en esta unidad veremos»), recapitulaciones, resúmenes, objetivos al principio y cierre al final.
  • Definiciones formales de los términos, antes de usarlos.
  • Ejemplos y casos como parte estructural, no como adorno.
  • Apelación al lector, en segunda persona o en primera del plural.
  • Estructura paralela y previsible entre unidades: el alumno aprende dónde encontrar cada cosa y esa previsibilidad es parte del aprendizaje.
  • Aparato paratextual: epígrafes numerados, destacados, cuadros, tablas, figuras con pie y numeración, glosario, actividades, soluciones.
  • Redundancia deliberada. Repetir lo esencial en el resumen no es un vicio aquí: es método.

Qué vigilar al corregir

  • Que ningún término se use antes de definirse. El fallo más común y el más invisible para quien escribió el material, porque quien sabe no recuerda cuándo no sabía. Se detecta buscando la primera aparición de cada término clave.
  • Consistencia terminológica absoluta. Aquí la variación léxica elegante (Unidad 2) es directamente un error pedagógico: si el concepto se llamó variable dependiente, no puede aparecer luego como la variable de salida sin que se diga que son lo mismo.
  • Estructura homogénea entre unidades. Que todas tengan los mismos apartados, en el mismo orden, con la misma jerarquía de títulos y el mismo tratamiento de los destacados. Se comprueba en una pasada específica, con el panel de navegación (Unidad 6).
  • Coherencia entre objetivos, contenido y actividades. Si los objetivos anuncian tres competencias y solo se desarrollan dos, se señala. Si una actividad evalúa algo que no se ha explicado, también.
  • Enunciados de actividad inequívocos. Un enunciado tiene que decir exactamente una cosa, con un solo verbo de instrucción, y decir qué se espera como respuesta y en qué extensión. La ambigüedad en un enunciado no confunde: suspende.
  • Correspondencia entre actividades y soluciones, cuando el material las lleva. Se comprueban una a una; es tedioso y es imprescindible.
  • Remisiones internas y numeración: «como vimos en el apartado 3.2», figuras, tablas, notas. Cualquier reordenación del material rompe las remisiones, y son el clásico error que llega hasta la imprenta.
  • Registro adecuado al nivel real del destinatario. No es lo mismo un material de secundaria que uno de formación profesional para adultos. Es la pregunta de contexto de la Unidad 2, aplicada con más rigor que en ningún otro tipo.
  • Densidad por página. Los materiales didácticos mal editados alternan páginas vacías con páginas donde se acumulan cuatro conceptos nuevos.
  • Criterios de lenguaje inclusivo y de sesgos (en ejemplos, nombres, roles y profesiones): son criterios del cliente, casi siempre fijados en un libro de estilo institucional. Se aplican los suyos, no los tuyos, y si no los tienen, se preguntan.

En una líneaUn enunciado que admite dos lecturas no se resuelve leyéndolo otra vez: se resuelve preguntando al equipo pedagógico.

En una líneaEn material didáctico, llamar de dos maneras a la misma cosa no es variación elegante: es dejar al alumno sin saber si son una o dos.

Lo que no se toca: la repetición estructural, los resúmenes que reiteran lo ya dicho y las fórmulas fijas de cada apartado. Son andamiaje pedagógico. Podar esa redundancia por economía de estilo es una de las formas más caras de sobrecorrección (Unidad 5), porque destruye la función del material.

Ejemplo

(Ejemplo inventado con fines didácticos.)

Antes: Actividad 4. Lee el texto y analiza brevemente los principales elementos que aparecen, comentando lo que te parezca más relevante y justificando adecuadamente tu respuesta.

Cuatro verbos de instrucción (lee, analiza, comenta, justifica), ninguna indicación de qué elementos, ningún criterio de relevancia y ninguna extensión. El alumno no puede saber qué se le pide; el profesor no puede corregirlo con un criterio estable.

Después: Actividad 4. Lee el texto e identifica sus tres conectores principales. Explica, en un máximo de cinco líneas por conector, qué relación lógica establece cada uno entre las ideas que enlaza.

La tarea ahora es una, está acotada, tiene extensión y tiene criterio de corrección. Obsérvese que el cambio no es de redacción: es de diseño de la actividad, y por tanto hay que consultarlo con el autor o con el equipo pedagógico, no resolverlo por tu cuenta. Un corrector puede señalar el problema y proponer una redacción; la decisión sobre qué se evalúa no es suya.

Ejercicio

Cierre del apartado

El texto didáctico es el tipo donde la coherencia interna importa más que la elegancia de la frase: un material con prosa mediocre y estructura impecable enseña; uno con prosa brillante y remisiones rotas, no. La mayor parte del trabajo aquí es de comprobación sistemática, no de redacción, y se hace con listas y búsquedas más que con oído.

4

Texto divulgativo

Hasta dónde puede simplificar una analogía antes de convertirse en un error.

De qué hablamos

Textos que trasladan conocimiento especializado a un público que no lo es: artículos de revistas de divulgación, libros de no ficción, secciones de ciencia o salud en prensa, blogs de expertos, boletines, guiones de pódcast y de vídeo, cartelas de museo, informes destinados al público general.

Comparte con el didáctico (apartado 3) el propósito de que se entienda, y se diferencia en dos cosas: nadie va a examinar al lector, y el lector puede abandonar en cualquier momento. De ahí que el divulgativo necesite algo que el didáctico no necesita: seducir para retener.

Rasgos propios del tipo

  • Entrada que engancha: una anécdota, una pregunta, un dato inesperado, una escena. La información se retrasa unos párrafos a cambio de que alguien siga leyendo.
  • Analogías y metáforas como herramienta central de explicación.
  • Secuencias narrativas insertadas en un texto de fondo expositivo: la historia del descubrimiento, la persona que investigó, el caso concreto.
  • Tecnicismos dosificados, explicados en su primera aparición y usados después con normalidad.
  • Cifras contextualizadas: no «600 metros cúbicos», sino «600 metros cúbicos, el equivalente a una piscina olímpica y media».
  • Voz autorial presente, a veces con primera persona, humor o juicio.
  • Ritmo variado: párrafos cortos, cambios de tono, respiraciones. El texto compite con todo lo demás que el lector podría estar haciendo.

Qué vigilar al corregir

  • Que la analogía no falsee. Es el riesgo específico de este tipo y el que un corrector debe aprender a detectar: una comparación que aclara pero que, llevada un paso más allá, dice algo que no es cierto. No siempre podrás juzgarlo tú; cuando dudes, se marca en comentario para el autor o el revisor técnico.
  • Que la metáfora sostenida no se rompa a mitad. Si el texto describe algo como una fábrica, y tres párrafos después la fábrica pasa a ser un ejército sin transición, el lector pierde el hilo de la imagen.
  • Tecnicismos sin presentar. Cada término especializado, explicado la primera vez con una aposición o un inciso, sin párrafo aparte de definición formal —eso es didáctico, no divulgativo—, y sin volver a explicarlo después.
  • Precisión de los datos. Cifras, unidades, conversiones, fechas, nombres propios, instituciones. No se corrigen: se comprueban y se señalan. Y se vigilan los saltos de escala y de unidad, que son el error de datos más frecuente en textos traducidos.
  • Causalidad frente a correlación. «Los que hacen X viven más» no es lo mismo que «X hace vivir más». Cuando el original desliza una por otra, se comenta: no es una cuestión de estilo, pero es del todo pertinente señalarla.
  • Atribución de las fuentes. «Un estudio reciente demuestra» sin más es una fórmula vacía. Pedir en comentario la referencia concreta es parte del trabajo.
  • Coherencia entre el titular y el contenido. El titular exagerado que el cuerpo del texto no sostiene es un problema editorial, y el corrector es a menudo el último que puede verlo.
  • El tono condescendiente, que aparece en dos formas: la explicación redundante de lo obvio y el «no te preocupes si no lo entiendes». Ambas expulsan al lector adulto.
  • El exceso de matización. El especialista que escribe para el gran público arrastra el hábito de acotar cada afirmación («en determinadas condiciones y sin perjuicio de otros factores»). Aligerar eso es corrección de estilo legítima, siempre que no se convierta una afirmación cauta en una categórica: ahí se cambia el contenido.
  • El equilibrio entre las secuencias. Textos que empiezan con tres páginas de anécdota y despachan la explicación en dos párrafos, o al revés.

En una líneaQuitarle al especialista la cautela que sobra es tu trabajo. Quitarle la que sostiene lo que afirma, no.

En una líneaUna analogía que aclara al principio y miente al final no es una simplificación: es un error con buena prensa.

Lo que no se toca: la voz del autor y su humor, la repetición con fines de énfasis, las frases cortas de remate, y las digresiones que forman parte del placer de la lectura. La divulgación bien escrita se parece más a la literatura que al manual, y corregirla con criterio de manual la deja informativamente intacta y muerta.

Ejemplo

(Ejemplo inventado con fines didácticos.)

Antes: El ADN es como un manual de instrucciones que la célula lee de principio a fin cada vez que necesita fabricar algo, de modo que, si hay una errata en el manual, el producto sale defectuoso. Un estudio reciente demuestra que las personas con determinadas erratas tienen un 40 % más de probabilidad de desarrollar la enfermedad, por lo que estas mutaciones son la causa de que aparezca.

Tres problemas de distinto orden. La analogía es útil pero se pasa de frenada: la célula no lee el genoma entero de principio a fin cada vez, y la comparación, llevada a ese extremo, enseña algo falso. La fuente está sin identificar. Y la última oración convierte una asociación estadística en una relación causal, con un por lo que que hace todo el trabajo indebido (Unidad 3: el conector que no corresponde a la relación real).

Después: El ADN funciona como un manual de instrucciones: cuando la célula necesita fabricar una proteína, consulta el fragmento que le corresponde. Si ese fragmento tiene una errata, la proteína puede salir defectuosa. Según un estudio publicado en 2024 por [referencia pendiente], las personas que presentan determinadas mutaciones tienen un 40 % más de probabilidad de desarrollar la enfermedad; establecer si esas mutaciones son la causa directa requiere otro tipo de investigación.

La analogía se conserva —es buena— pero se ajusta para que no mienta. La fuente queda marcada como pendiente en lugar de silenciada. Y la relación entre el dato y la conclusión se devuelve a lo que el dato permite decir.

Ese último cambio roza el límite del alcance: si el corrector no puede valorarlo técnicamente, lo correcto es plantearlo como comentario al autor, no resolverlo. Aquí se ha resuelto porque el problema es lingüístico —el conector afirma una causalidad que la frase anterior no sostiene—, no científico.

Ejercicio

Cierre del apartado

Divulgar es tomar decisiones constantes sobre cuánta precisión se sacrifica a cambio de cuánta comprensión, y ese equilibrio lo fija el autor, no el corrector. Lo que sí es tuyo es detectar cuándo el sacrificio ha ido demasiado lejos y la simplificación se ha vuelto falsedad. Un texto divulgativo puede ser todo lo sencillo que quiera; lo que no puede ser es inexacto.

5

Texto literario

Separar lo que el autor hizo porque quiso de lo que hizo porque no sabía.

De qué hablamos

Narrativa (novela, relato, memorias, novela gráfica en su parte de texto), poesía y teatro. Es el terreno donde más encargos se concentran en el mercado actual, por las razones que expuso la Unidad 1, y también donde el corrector tiene menos red: no hay libro de estilo que resuelva las dudas, porque el criterio último es la voz de una persona.

Rasgos propios del tipo

  • La voz por encima de la norma. El autor puede violentar la sintaxis, romper la concordancia, prescindir de la puntuación o inventar palabras, y eso puede ser exactamente el valor del texto.
  • La oralidad fingida de los diálogos, que no reproduce el habla real pero tiene que sonar a habla: frases inacabadas, muletillas, incorrecciones que caracterizan a quien las dice.
  • El ritmo como estructura: longitud de frase, repetición, aliteración, cadencia de los finales de párrafo y de capítulo.
  • El punto de vista, sostenido o deliberadamente quebrado, y sus marcas lingüísticas: qué sabe el narrador, qué puede ver, cómo nombra las cosas.
  • La elipsis como recurso: lo que no se dice trabaja tanto como lo dicho.
  • Convenciones tipográficas propias: raya de diálogo, cursiva para pensamientos o para otro idioma, versalitas, blancos, separadores de escena.

Qué vigilar al corregir

El bloque técnico, que es innegociable y donde está la mayor parte del trabajo:

  • Puntuación del diálogo con raya y acotaciones, según lo visto en la Unidad 3. Es el error más frecuente en originales de autores no profesionales, con diferencia, y el que más delata un libro sin corregir.
  • Coherencia del sistema verbal. Los saltos involuntarios entre pretérito perfecto simple, imperfecto y presente. Hay que distinguirlos de los saltos deliberados, que existen y son legítimos: la pista es si el cambio coincide con un cambio de escena o de plano narrativo, o si simplemente ocurre.
  • Continuidad interna. Nombres, edades, rasgos físicos, parentescos, fechas, estaciones del año, distancias, el coche que era azul y luego es verde. Se lleva una hoja de continuidad desde la primera página: una tabla con personajes, lugares, cronología y datos, que se va rellenando mientras se corrige. Es la herramienta que separa una corrección de novela hecha de una hecha a medias.
  • Coherencia del punto de vista. Un narrador en tercera persona limitada que de pronto cuenta lo que piensa otro personaje. Se señala; corregirlo suele requerir una decisión del autor.
  • Unificación ortotipográfica: comillas, cursivas, tratamiento de las horas y las cifras, uso de la raya, formato de los títulos de capítulo, separadores de escena. Todo esto se anota en la hoja de criterios y va al informe (Unidad 6).
  • Repeticiones involuntarias en un radio corto: la misma palabra tres veces en cuatro líneas, la misma estructura de frase en cinco párrafos seguidos, las muletillas del autor (esos entonces, de repente, en ese momento que aparecen doscientas veces y que él no ve). Se detectan con búsquedas, no leyendo.
  • Verbos de habla ornamentales en las acotaciones (espetó, sentenció, inquirió en cada línea) y adverbios en -mente acumulados. Se propone, no se impone.

El bloque de criterio, donde está el riesgo:

Todo lo que en la Unidad 5 se llamó sobrecorrección tiene aquí su terreno natural. La regla operativa, para no repetir lo ya dicho: un rasgo que se repite de forma sistemática en todo el manuscrito casi nunca es un error; es un estilo. Un autor que escribe frases de sesenta palabras en la página uno y en la trescientas no se ha equivocado trescientas veces.

En una líneaLo que aparece una vez es un descuido. Lo que aparece en las trescientas páginas es una manera de escribir.

Y el límite de alcance de la Unidad 1: la trama, los personajes y la estructura narrativa no son objeto de la corrección de estilo. Si detectas un problema de fondo —y lo vas a detectar—, se dice en el informe, como información, sin convertirlo en una enmienda dentro del texto.

En una líneaEl límite no lo pone la norma: lo pone si el rasgo fue una decisión o un descuido.

Poesía y teatro, brevemente, porque tienen reglas propias:

  • En poesía no se toca prácticamente nada sin consultar: el verso, la disposición, los blancos, la puntuación ausente y la ortografía alterada suelen ser decisiones. El trabajo se reduce a erratas evidentes, unificación de criterios y consulta de todo lo demás.
  • En teatro hay que distinguir dos registros con criterios distintos: las acotaciones (texto expositivo, preciso, uniforme en tiempo verbal y formato) y los parlamentos (oralidad fingida, se corrigen con criterio de diálogo). Y hay que unificar rigurosamente la forma de los nombres de personaje y el formato de las acotaciones, porque de ahí come el trabajo de dirección.

Ejemplo

(Ejemplo inventado con fines didácticos.)

Antes
-No pienso ir. -dijo Marta- Ya te lo dije ayer. -Pero si tu misma dijiste que querias venir- respondió él sorprendido, mientras encendía un cigarro.
Después
—No pienso ir —dijo Marta—. Ya te lo dije ayer. —Pero si tú misma dijiste que querías venir —respondió él, sorprendido, mientras encendía un cigarro.

Los cambios: guion sustituido por raya, rayas pegadas al texto que encierran, el punto de la primera intervención desplazado a después de la acotación (porque dijo es verbo de habla), raya de cierre añadida en la segunda, tildes diacríticas y acentuación repuestas, y una coma que aísla el adjetivo en función de complemento predicativo.

Lo que no se ha tocado: el «Pero si tú misma dijiste», que es sintaxis coloquial de diálogo y está bien así; ni el orden de la acotación; ni el cigarro, por muy prescindible que le parezca al corrector. Y si el autor hubiera escrito todos los diálogos con guion en las trescientas páginas, el cambio se hace igual —es ortotipografía, no estilo— pero se explica una sola vez en el informe.

Ejercicio

Cierre del apartado

Corregir literatura consiste en separar dos cosas que llegan mezcladas: lo que el autor hizo porque quiso y lo que hizo porque no sabía. Lo primero se respeta aunque contradiga la norma; lo segundo se arregla aunque el autor lo defienda. Y cuando no puedas distinguirlo con seguridad, la respuesta no es elegir: es preguntar.

6

Texto periodístico

Contra reloj y contra un libro de estilo: comprobar más que redactar.

De qué hablamos

Los tres grandes grupos de géneros, con exigencias distintas:

  • Informativos: noticia, crónica, entrevista de declaraciones, breve.
  • Interpretativos: reportaje, crónica de análisis, perfil.
  • De opinión: editorial, columna, artículo, crítica, tribuna.

Y una condición de trabajo que los atraviesa todos: la corrección periodística se hace contra reloj y contra un libro de estilo. No hay tiempo para dudar y no hay margen para el criterio propio si el medio ya ha decidido.

Rasgos propios del tipo

  • Estructura de pirámide invertida en la información: lo esencial en la entradilla y luego lo demás en orden decreciente de importancia, para que el texto pueda cortarse por abajo sin perder lo fundamental.
  • La entradilla responde a las preguntas básicas: qué, quién, cuándo, dónde, y a ser posible cómo y por qué.
  • Aparato de titulación: antetítulo, título, subtítulo, entradilla, ladillos, destacados, pies de foto, despieces. Cada uno con su función y sus reglas.
  • Presente y perfecto en los titulares; el pretérito perfecto simple en el cuerpo.
  • Atribución constante: quién dice qué, con verbos de habla neutros (dijo, afirmó, señaló) y sin adjetivación valorativa en los géneros informativos.
  • Concisión y frase corta. El espacio es finito y se paga.
  • Convenciones muy codificadas para cifras, siglas, cargos, tratamientos, topónimos, edades y horarios, distintas en cada medio.

Qué vigilar al corregir

  • El libro de estilo del medio manda sobre todo lo demás, incluida tu preferencia y a veces incluso sobre la recomendación académica. Antes de corregir una sola línea, hay que tenerlo delante. Y cuando no hay libro de estilo —o cuando el que hay no llega—, la obra de referencia del oficio en español es el Manual de español urgente (FundéuRAE, Debate, 18.ª ed., 2015). Nació en 1985 en el Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE, para resolver justo esto: las dudas que aparecen escribiendo contra reloj y hay que zanjar en segundos. Es un manual de consulta, no de lectura: se abre por la duda concreta —topónimos, siglas, cargos, transcripción de nombres extranjeros, cifras— y se cierra.
  • Concordancia entre titulación y cuerpo. El título afirma algo que el texto matiza; la entradilla da un dato que en el cuerpo aparece distinto; el pie de foto nombra a alguien que no es quien sale en la imagen. Se comprueba pieza por pieza, y es donde más errores graves se cazan.
  • Las citas son intocables en su literalidad. Lo que va entre comillas es lo que alguien dijo. Si está mal construido, se saca de las comillas y se pasa a estilo indirecto, o se deja como está, pero no se arregla por dentro. Un corrector que mejora la sintaxis de una declaración entre comillas está falsificando una cita.
  • Atribución completa. «Fuentes cercanas al caso» o «según se ha sabido» sin más son huecos que hay que señalar, aunque la decisión final sea del redactor.
  • Adjetivación valorativa colada en un texto informativo: el polémico decreto, el contundente informe. En opinión es legítimo; en información, no.
  • Terminología jurídica precisa, especialmente en tribunales y sucesos: hay que respetar la presunción de inocencia y usar los términos exactos —detenido, investigado, encausado, procesado, acusado, condenado no son sinónimos, y imputado dejó de ser el término procesal vigente en España—. Confundirlos no es un desliz de estilo: puede ser un problema legal para el medio.
  • Cifras, porcentajes, unidades y sus comparaciones: los saltos entre «un 5 % más» y «5 puntos más» son de los errores más habituales y de los que más desmienten después.
  • Siglas, cargos, topónimos y nombres propios, unificados según el libro de estilo y comprobados uno por uno.
  • Calcos de agencia y de teletipo: estructuras traducidas del inglés que se cuelan al copiar y pegar, gerundios de posterioridad, pasivas innecesarias, fórmulas fijas repetidas en toda la pieza.
  • Los «según» y los «podría»: el condicional de rumor —el ministro habría cobrado— es un uso desaconsejado por las academias y prohibido por bastantes libros de estilo. Merece la pena conocer el criterio del medio antes de tocarlo.
  • La longitud pactada. En papel, un texto que no cabe se corta; y si no lo cortas tú con criterio, lo corta la maquetación por donde toque.

En una líneaEn tribunales cada palabra nombra una situación procesal concreta: quien las usa como sinónimos compromete al medio, no a su estilo.

En una líneaUna cita no se mejora. Si no se sostiene entre comillas, se saca de las comillas.

En digital, además: titulares que funcionen fuera de contexto, subtítulos y ladillos que estructuren el desplazamiento, enlaces con texto significativo y metadatos. Todo eso va en el apartado 7, para no duplicar.

Lo que no se toca: el estilo personal en las columnas y artículos de opinión, que es justamente lo que el lector va a buscar; los recursos expresivos de las crónicas firmadas; y las convenciones del medio aunque te parezcan discutibles.

Ejemplo

(Ejemplo inventado con fines didácticos.)

Antes: El polémico plan de movilidad habría sido aprobado por el ayuntamiento pese a las críticas El consistorio aprobó ayer un plan que afectará a más de 20.000 vecinos, según fuentes municipales, en una votación que fue muy ajustada. El concejal de Urbanismo aseguró que «el plan, que ha sido consensuado con todos los colectivos afectados, va a suponer una mejora sustancial», explicó.

Problemas, por orden de gravedad: el condicional de rumor en un titular que informa de un hecho verificable (o se aprobó o no se aprobó); el adjetivo valorativo polémico en información; una cifra sin fuente concreta; una valoración sin atribuir (muy ajustada: ¿por cuántos votos?); y una cita que lleva dos verbos de habla, uno delante y otro detrás.

Después: El ayuntamiento aprueba el plan de movilidad pese a las críticas vecinales El pleno municipal aprobó ayer, por 13 votos a favor y 12 en contra, un plan que afectará a más de 20.000 vecinos, según datos del propio consistorio. El concejal de Urbanismo aseguró que el plan «ha sido consensuado con todos los colectivos afectados» y que supondrá «una mejora sustancial».

El titular pasa a presente y afirma lo que se sabe. La valoración se sustituye por el dato que la sostiene —que hay que pedirle al redactor si no está: el corrector señala el hueco, no lo rellena de memoria—. La atribución se concreta. Y la cita se parte en dos fragmentos entrecomillados literales enlazados por el texto del periodista, que es la forma correcta de integrar una declaración larga sin manipularla.

Ejercicio

Cierre del apartado

El texto periodístico se corrige con dos manuales abiertos: el de la lengua y el del medio, y el segundo tiene prioridad. La aportación específica del corrector aquí no es la elegancia de la frase, sino la comprobación: que el titular diga lo que dice el cuerpo, que las citas sean citas, que las cifras cuadren y que cada afirmación tenga detrás a alguien que la firme.

7

Texto web

Nadie lee: se escanea. Y el peor texto de un sitio suele ser el de cinco palabras.

De qué hablamos

Todo el texto que vive en una pantalla y que el usuario no lee de principio a fin: páginas de un sitio corporativo, fichas de producto, artículos de blog, páginas de aterrizaje, textos de ayuda y preguntas frecuentes, y el microcopy —botones, etiquetas de formulario, mensajes de error, avisos de confirmación, pantallas vacías—, que es la parte más pequeña y la que más decide si alguien completa una compra o la abandona.

La diferencia de fondo con el papel: en la web no hay lectura lineal. El usuario llega por un buscador a la mitad del sitio, escanea, decide en segundos si eso es lo que buscaba y se va. Todo lo demás se deriva de ahí.

Rasgos propios del tipo

  • Escaneo, no lectura. Los ojos recorren títulos, destacados, primeras palabras de párrafo y enlaces.
  • Lo importante, primero. En el título, en el párrafo y en la frase. Es la pirámide invertida del periodismo (apartado 6) llevada al extremo.
  • Estructura semántica jerárquica: un solo H1 por página y una jerarquía de encabezados que se puede leer sola y seguir teniendo sentido.
  • Párrafos y frases cortos, listas, subtítulos frecuentes, mucho espacio en blanco.
  • Enlaces integrados en el texto, con su propio texto significativo.
  • Contexto ausente: cada página tiene que funcionar como si fuera la primera que el usuario ve, porque muchas veces lo es.
  • Restricciones técnicas reales: longitudes máximas en títulos de página y descripciones, botones que no admiten más de dos o tres palabras, textos que se reflujan en móvil.
  • Un doble destinatario: la persona y el buscador. En ese orden.

Qué vigilar al corregir

  • Los primeros elementos de cada página: título, primer encabezado y primer párrafo. Concentran la mayor parte del valor y suelen ser lo peor escrito, porque se redactan al final y con prisa.
  • La jerarquía de encabezados. Que sea lógica, que no salte niveles, que los títulos sean descriptivos en lugar de ingeniosos y que se entiendan sacados de contexto. Un encabezado que dice «Y entonces, ¿qué?» no informa a nadie que esté escaneando.
  • El texto de los enlaces. Nunca «haz clic aquí», «pincha aquí» o «leer más» repetido quince veces: el texto del enlace tiene que decir adónde lleva. Es a la vez criterio de usabilidad, de accesibilidad —quien navega con lector de pantalla puede pedir la lista de enlaces de la página— y de posicionamiento.
  • Consistencia del microcopy. Que la acción se llame igual en todas partes: si el botón dice «Crear cuenta», el correo no puede hablar de «darse de alta» y la ayuda de «registrarse». Se hace un inventario de términos de interfaz y se unifica; es exactamente el mismo trabajo que unificar terminología en un manual (apartado 3), aplicado a los botones.
  • Los mensajes de error, que son el peor texto de casi todos los sitios. Un mensaje útil dice qué ha pasado, por qué y qué puede hacer el usuario ahora, sin culpabilizarlo y sin jerga técnica. Si quieres un método para escribirlos y, sobre todo, para probarlos con usuarios antes de publicarlos, la guía oficial Redacción y testeo con pautas de UX Writing, dentro de los estándares de servicios digitales del Estado peruano (guias.servicios.gob.pe), es de lo poco solvente que hay en español sobre esto. Es de Perú y no de España, así que algún ejemplo no te sonará; el método sirve igual.
  • Las fechas relativas y el contenido que caduca: «recientemente», «el año pasado», «nuestra nueva app», «próximamente». En un texto que va a estar publicado cinco años, se convierten en mentiras con el tiempo. Se sustituyen por referencias absolutas o se marcan para revisión.
  • El texto duplicado entre páginas, herencia de copiar y pegar. Penaliza en buscadores y confunde al usuario.
  • La repetición forzada de palabras clave. Un texto que repite ocho veces «zapatillas de running baratas» está escrito para una máquina que hace años que dejó de premiarlo. El criterio profesional actual es escribir para la persona y cubrir la intención de búsqueda; si el cliente insiste en la repetición, se documenta la recomendación en el informe y se acata.
  • Los textos alternativos de las imágenes (alt), cuando entran en el encargo: descriptivos, breves y sin «imagen de».
  • La ortotipografía que la web se salta: signos de apertura de interrogación y exclamación, comillas rectas heredadas del gestor de contenidos, mayúsculas En Todas Las Palabras Del Título (calco del inglés), guiones por rayas, espacios de no separación en cifras y unidades. Muchos de estos se arreglan en bloque con los reemplazos de la Unidad 6.
  • La coherencia del tratamiento (tú/usted) en todo el sitio, incluidos los correos automáticos y los textos legales, que casi siempre los escribió otra persona y no coinciden.
  • Los textos que vienen traducidos, donde se acumulan calcos, posesivos sobrantes y formatos de fecha y cifra ajenos.

En una líneaUn enlace se nombra por su destino, no por el gesto que hay que hacer con el ratón.

Lo que no se toca: los términos de interfaz ya establecidos en el producto —aunque no te gusten, cambiarlos afecta a código, capturas de pantalla y documentación—, los textos legales sin autorización expresa, y la longitud de los elementos con límite técnico. Antes de proponer un título mejor pero más largo, hay que saber cuántos caracteres caben.

Ejemplo

(Ejemplo inventado con fines didácticos.)

Antes: Bienvenidos a nuestra web En esta sección podrá usted encontrar toda la información relativa a nuestros servicios de asesoría, los cuales llevamos ofreciendo desde hace ya varios años a nuestros clientes con gran satisfacción por parte de los mismos. Para más información, haga clic aquí. [Botón] Enviar [Error] Error 400: petición no válida.

Después: Asesoría fiscal para autónomos y pymes Presentamos tus impuestos trimestrales, revisamos tus facturas y respondemos a tus dudas durante todo el año. Trabajamos con más de 300 autónomos desde 2014. [Consultar tarifas y servicios] [Botón] Solicitar información [Error] No hemos podido enviar tu mensaje. Revisa que el correo electrónico esté bien escrito e inténtalo de nuevo. Si el problema sigue, escríbenos a hola@ejemplo.com.

Qué ha cambiado: el título dice qué se ofrece y a quién, en lugar de saludar; el párrafo sustituye la autopromoción vaga por lo que se hace, con un dato concreto; el usted pasa a , decisión que hay que acordar con el cliente y aplicar en todo el sitio; el enlace dice adónde lleva; el botón nombra la acción; y el mensaje de error explica qué ha pasado y ofrece una salida, en lugar de mostrar un código que no significa nada para quien lo lee.

Ejercicio

Cierre del apartado

En la web el corrector trabaja sobre un texto fragmentado, escrito por varias manos, montado en un gestor de contenidos y leído a saltos. Su aportación más valiosa no suele ser la frase: es la coherencia del conjunto —que todo el sitio hable igual, llame a las cosas igual y trate al usuario igual— y la capacidad de ver que un botón de dos palabras merece tanta atención como un párrafo de cien.

8

Texto científico-técnico

Univocidad, aparato formal y saber exactamente dónde termina tu competencia.

De qué hablamos

Artículos de investigación, tesis y trabajos académicos, informes técnicos, comunicaciones a congresos, protocolos, documentación de ingeniería, manuales técnicos, patentes, textos normativos y de estandarización.

Dos condiciones marcan el trabajo del corrector aquí. La primera: el criterio de calidad es la univocidad, no la elegancia; un texto científico bien escrito es el que no admite dos interpretaciones. La segunda: el corrector casi nunca domina la materia, y tiene que saber trabajar con esa limitación sin causar daños.

Rasgos propios del tipo

  • Terminología unívoca y fija. Un concepto, un término, siempre el mismo. La sinonimia es aquí un defecto grave, no una virtud.
  • Impersonalidad: pasiva refleja, construcciones impersonales, primera persona del plural. Algunas revistas y normas de estilo piden hoy la primera persona («realizamos», «medimos»); otras la prohíben. Lo decide la publicación, no el corrector.
  • Presente atemporal para lo que se afirma como establecido, pasado para lo que se hizo en el estudio.
  • Nominalización aceptada como recurso de densidad informativa, al contrario que en el texto administrativo (apartado 1).
  • Estructura codificada, típicamente IMRyD: introducción, métodos, resultados y discusión, con resumen y palabras clave delante y bibliografía detrás.
  • Aparato formal pesado: citas y referencias según una norma concreta, numeración de tablas y figuras, notas, ecuaciones, símbolos, unidades, abreviaturas.
  • Aparato gráfico integrado en el discurso: la tabla y la figura no ilustran, argumentan, y el texto las llama expresamente.

Qué vigilar al corregir

Lo formal, que es donde está la mayor parte del trabajo y donde el corrector aporta más:

  • Cifras decimales y separadores de millar. En español, coma decimal y espacio fino para los millares; punto decimal si el cliente sigue la convención anglosajona. Lo importante es que sea uno solo en todo el documento, y en los textos traducidos casi nunca lo es.
  • Correspondencia entre citas y bibliografía, en las dos direcciones: que toda obra citada esté en la lista y que toda entrada de la lista se cite en el texto. Es una comprobación mecánica, larga y de las que más errores devuelve.
  • Numeración y llamadas de tablas, figuras, ecuaciones, notas y apartados, y las remisiones internas que dependen de ellas. Cualquier reordenación las rompe (mismo problema que en el texto didáctico, apartado 3).
  • Cursivas normalizadas: nombres científicos de especies, variables matemáticas, extranjerismos no adaptados. Cada uno con su regla, y todas aplicadas de forma uniforme.
  • Coherencia de los tiempos verbales por sección: métodos y resultados en pasado, discusión y conclusiones en presente. Los saltos dentro de un mismo apartado se corrigen; el cambio entre apartados es correcto.

Otros tres puntos formales se llevan la mayor parte del tiempo y, a diferencia de los anteriores, tienen respuesta cerrada y consultable. Van aparte, cada uno con su material de referencia a mano.

Unidades y símbolos

Se escriben con espacio entre la cifra y el símbolo (25 kg, 37 °C, 50 %), sin punto abreviativo, sin plural (5 kg, nunca 5 kgs) y respetando mayúsculas y minúsculas, que son significativas (mV no es MV). El espacio debe ser de no separación, para que la cifra y su unidad no queden en líneas distintas.

Unidades y símbolos más habituales
MagnitudUnidadSímboloEjemplo correcto
Longitudmetrom12 m
Masakilogramokg5 kg
Tiemposegundos30 s
Temperaturagrado Celsius°C37 °C
Corriente eléctricaamperioA3 A
Proporción%50 %

Lista completa de símbolos alfabetizables y no alfabetizables, con todas las magnitudes derivadas: Ortografía de la lengua española, capítulo «Los símbolos» (RAE-ASALE), que remite a sus apéndices 2 y 3 — rae.es · Los símbolos.

Y la norma legal, que en un informe técnico o un peritaje pesa más que la académica: el Real Decreto 2032/2009, de 30 de diciembre, por el que se establecen las unidades legales de medidatexto consolidado en el BOE. Es el vigente desde enero de 2010, cuando derogó al 1317/1989 que todavía se cita en muchos manuales.

Siglas y abreviaturas

Conviene distinguir dos cosas que se confunden constantemente, y la propia RAE fija la frontera con un criterio limpio: una abreviatura siempre lleva punto —o barra, en casos concretos— y se forma quitando letras a una palabra (pág., Sr., etc.); un símbolo nunca lleva punto y no es una palabra abreviada, sino una unidad, un elemento o una operación con validez internacional (kg, Fe, %). Fe no es «abreviatura de hierro»: es su símbolo químico, y por eso se escribe sin punto.

Al corregir:

  • Toda sigla se desarrolla la primera vez que aparece, y a partir de ahí se usa siempre igual, sin alternar el desarrollo y la sigla por variar el estilo. En un original largo, una lista de control aparte ahorra la segunda pasada.
  • Las abreviaturas del libro de estilo del cliente tienen prioridad sobre el uso general.
  • Ante la duda de si algo es abreviatura o símbolo, el punto lo delata: si lleva punto, es abreviatura; si no, es símbolo.
Dónde está la lista oficial

Lista de abreviaturas convencionales de uso general en español, en el apéndice 1 de la Ortografía de la lengua española, capítulo «Abreviaturas» (RAE-ASALE) — rae.es · Abreviaturas.

Coherencia de la norma de citación

Que se use siempre la misma norma en todas las citas del texto importa más que cuál se elija: la elección suele venir impuesta por la revista, la editorial o la institución, y no es una decisión del corrector.

Las cuatro normas, con un ejemplo de cada una

APA, 7.ª edición — ciencias sociales, psicología, educación. Cita en el texto por autor y año.

García, M. (2023). La corrección de estilo en la era digital. Cátedra.

En el texto: (García, 2023, p. 45).

Vancouver — biomedicina. Cita numerada, en el orden en que aparece por primera vez, no alfabético.

1. García M. La corrección de estilo en la era digital. Madrid: Cátedra; 2023.

En el texto: (1) o ¹.

ISO 690 — estándar internacional, frecuente en universidades europeas. Admite variante autor-fecha o numérica; tradicionalmente, apellido en versalitas.

GARCÍA, María. La corrección de estilo en la era digital. Madrid: Cátedra, 2023.

Chicago — dos sistemas: notas a pie de página, en humanidades, o autor-fecha, en ciencias.

1. María García, La corrección de estilo en la era digital (Madrid: Cátedra, 2023), 45.

En el texto, si se usa el sistema autor-fecha: (García 2023, 45).

En una líneaEn un texto con cifras, la incoherencia de formato no es un detalle de estilo: es un dato que deja de leerse igual en dos páginas distintas.

Lo lingüístico:

  • Anglicismos innecesarios, distinguiéndolos de los términos técnicos aceptados en la disciplina. Sample es muestra; software es software. Ante la duda, se consulta al autor: aquí el gremio manda más que el diccionario.
  • Falsos amigos y calcos de la literatura en inglés: severo por grave, evidencia por pruebas, asumir por suponer, eventualmente por finalmente, librería por biblioteca.
  • El uso técnico de significativo. En un texto con estadística, «significativo» quiere decir algo muy concreto. Usarlo como sinónimo de «importante» es un error de contenido disfrazado de estilo, y hay que señalarlo.
  • Frases de cien palabras con cinco nominalizaciones encadenadas. La densidad informativa es propia del tipo; la sintaxis irrespirable, no. Se puede partir y ordenar sin tocar un solo término.
  • Precisión de los cuantificadores: muchos, la mayoría, considerable donde debería haber un número.

Los límites, que aquí son especialmente estrictos:

  • No se toca el contenido técnico, ni las fórmulas, ni los datos, ni los resultados. Se comprueban internamente —que un porcentaje que aparece dos veces sea el mismo, que los totales de una tabla sumen— y se pregunta.
  • Ante la duda terminológica, se pregunta siempre. Cambiar un término técnico por su sinónimo aparente puede alterar el significado de un resultado. Es la forma de sobrecorrección más peligrosa del oficio: la que el corrector no puede detectar porque no sabe lo suficiente para verla. Preguntar no exime de mirar antes: para el terreno biomédico, el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina de España está en línea con acceso libre y gratuito (dtme.ranm.es), y distingue lo que aquí importa —término preferido, sinónimos, siglas, uso desaconsejado—, que es exactamente la información que no da un diccionario general.
  • La norma de la revista o la institución prevalece sobre la académica general y sobre tu criterio.

En una líneaAquí no se corrige lo que no se entiende: se convierte en pregunta. Y una pregunta a tiempo vale más que un acierto de suerte.

Ejemplo

(Ejemplo inventado con fines didácticos.)

Antes: Las muestras fueron incubadas a 37ºC durante 24 hs, observándose posteriormente que un 12.5% de las mismas presentaban un crecimiento severo, lo cual resulta significativo si se compara con los resultados obtenidos por otros autores (ver Tabla 2).

Después: Las muestras se incubaron a 37 °C durante 24 h. El 12,5 % presentó un crecimiento intenso, un porcentaje superior al descrito por otros autores (tabla 2).

Los cambios, uno por uno: espacio de no separación entre cifra y unidad; el símbolo correcto de grado Celsius (°C, no ºC, que es el ordinal masculino); h como símbolo de hora, sin plural ni punto; coma decimal en lugar de punto; gerundio de posterioridad eliminado; de las mismas sustituido (apartado 1); severo corregido como calco de severe; ver cambiado por la forma recomendada véase, y en este caso eliminado por innecesario; y minúscula en tabla, según la norma más extendida en español.

Y una intervención que no es de estilo y hay que marcar como comentario, no resolver: se ha suprimido lo cual resulta significativo, porque en un contexto con datos numéricos ese término tiene un valor estadístico preciso y el texto no aporta ningún contraste que lo respalde. La propuesta neutra («un porcentaje superior al descrito») se acompaña de una nota al autor: si aquí quiere decir «estadísticamente significativo», hay que indicar la prueba y el valor p; si quiere decir «llamativo», conviene otra palabra.

Ejercicio

Cierre del apartado

En el texto científico-técnico el corrector trabaja sobre lo que puede juzgar —la forma, el aparato, la sintaxis, la coherencia interna— y convierte en preguntas todo lo demás. Hecho así, es de los servicios más valorados que puede prestar, porque los autores conocen su materia y casi nunca conocen las normas formales que su publicación les exige. El buen corrector aquí no es el que entiende el estudio: es el que sabe exactamente dónde termina su competencia y lo dice.

9

Cierre del bloque

Ocho tipos de texto y una sola idea repetida ocho veces: lo que en un texto es un defecto, en otro es el recurso por el que pagan. La agramaticalidad que se respeta en el publicitario es descuido en el administrativo; la variación elegante que agradece el divulgativo suspende en el didáctico; la fórmula intocable del texto jurídico sería palabrería en cualquier otro sitio.

Por eso este bloque no es una colección de listas de manías por ámbito. Es el mismo criterio de la Unidad 5 —cuánto tocar— puesto a prueba en ocho terrenos donde la respuesta correcta cambia de sitio. Quien sale de aquí sabiendo reconocer en qué terreno está juega con ventaja en cualquier encargo, incluso en uno de un tipo que no aparezca en esta lista.

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