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Unidad 06 de 17

Metodología y herramientas de trabajo

Ya tienes el criterio de cuánto tocar. Esta unidad es la más larga del curso porque resuelve la otra mitad: cómo hacerlo rápido y sin errores. Vas a ver el método de lectura en pasadas, cómo limpiar un original de verdad sucio, y sobre todo los comodines y las macros de Word —la habilidad técnica más rentable del oficio, la que hace en veinte minutos lo que otro hace en cuatro horas. La destreza técnica no sustituye al criterio: le hace sitio.

11 apartados comodines de Word macros control de cambios buscar y reemplazar informe de corrección pasadas de lectura
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El método de lectura

Corregir no es leer. Leer es un proceso de anticipación: el cerebro reconoce patrones y completa lo que espera encontrar, y por eso una errata puede atravesar cuatro lecturas sin que nadie la vea. La lectura de corrección consiste en desactivar esa anticipación, y para eso hacen falta técnicas concretas.

Se corrige en pasadas, no de una vez. Intentar ver a la vez la ortotipografía, la sintaxis y la estructura garantiza que se te escapen las tres. Un reparto que funciona:

  1. Pasada cero (mecánica). Antes de leer una palabra: limpieza y normalización automáticas del archivo (punto 2). Elimina el ruido que después te distraería.
  2. Primera pasada (comprensión). Lectura seguida, sin corregir, tomando notas de lo estructural: qué falla, dónde se pierde el lector, qué criterios habrá que unificar. En textos muy largos puede limitarse a los primeros capítulos.
  3. Segunda pasada (corrección propiamente dicha). Lenta, párrafo a párrafo, con el nivel de intervención acordado en la cabeza.
  4. Tercera pasada (unificación y comprobaciones). Nombres propios, cifras, fechas, títulos de capítulo, remisiones internas, criterios de estilo. Buena parte se hace con búsquedas, no leyendo.
  5. Pasada final en limpio. Con los cambios aceptados y, si es posible, en un formato distinto del de trabajo: otra fuente, otro tamaño, PDF, o leyendo en otro dispositivo. El cambio de aspecto rompe la familiaridad y hace aparecer erratas invisibles hasta entonces.

En una líneaUna pasada, una pregunta: quien mira todo a la vez no ve nada.

Técnicas para no leer en automático:

  • Leer en voz alta o subvocalizando los pasajes dudosos: la sintaxis que no se sostiene se oye antes de verse.
  • Trabajar por sesiones cortas con descansos reales. El rendimiento de una corrección cae en picado a partir de la segunda o tercera hora seguida, y la fatiga no produce solo omisiones: produce sobrecorrección, como vimos en la Unidad 5.
  • Aumentar el zoom más de lo que parece necesario.
  • Para el material más crítico (cubierta, título, créditos, primera página), leer al revés, de la última palabra a la primera: destruye por completo la anticipación y es la única forma fiable de cazar una errata en un titular.

Ritmo realista. Un corrector con oficio mantiene entre 1.500 y 3.000 palabras por hora en un texto de dificultad media, contando todo el proceso. Al principio será menos. Mide siempre tu ritmo real, encargo a encargo: es el dato con el que se presupuesta (Unidad 4) y el que evita aceptar plazos imposibles.

2

Limpiar, normalizar, unificar

Ningún original llega limpio. Antes de corregir hay que dejar el archivo en un estado en el que lo que ves sea el texto y no la suciedad tipográfica que arrastra desde tres programas distintos.

Limpiar es eliminar lo que sobra: dobles espacios, espacios antes de signos de puntuación, líneas en blanco de más, tabuladores usados como sangría, saltos de línea manuales en mitad de un párrafo (herencia clásica de los PDF convertidos), espacios al final de párrafo, subrayados sobrantes.

Normalizar es dejar en su forma correcta lo que está escrito de cualquier manera: comillas rectas convertidas en angulares, tres puntos convertidos en puntos suspensivos, guiones que hacen de raya, sangrías hechas con espacios, negritas y cursivas aplicadas a mano en vez de con estilos.

Unificar es elegir una opción entre varias válidas y aplicarla en todo el texto: qué comillas se usan en cada nivel, cómo se escriben las cifras, cómo se citan los títulos, cómo se escriben los cargos, si los siglos van en versalita. Esas decisiones se anotan según se toman y acaban en el informe (punto 5) y, si el cliente es recurrente, en una hoja de criterios que se reutiliza.

Lo primero de todo: activa la visualización de marcas de formato (Ctrl+Mayús+8 o el símbolo ¶). Trabajar sin ver los espacios, tabuladores y saltos es corregir a ciegas.

En una líneaLimpiar quita, normalizar arregla, unificar decide: las tres antes de leer una sola frase.

3

Word a fondo (I): buscar y reemplazar con comodines

La casilla «Usar caracteres comodín», dentro de Buscar y reemplazar (Ctrl+L → Más), convierte a Word en una herramienta de búsqueda por patrones. Es, sin discusión, la habilidad técnica más rentable del oficio.

La sintaxis básica:

ElementoSignificado
?Un carácter cualquiera
*Cualquier cantidad de caracteres
[abc]Cualquiera de esos caracteres
[a-z]Cualquier carácter del rango
[!abc]Cualquier carácter excepto esos
{2} / {2,} / {1,3}Repeticiones: exactas, mínimas, entre dos valores
@Una o más repeticiones del elemento anterior
< >Principio y final de palabra
(...)Grupo, recuperable en el reemplazo como \1, \2
\Escapa un carácter especial (\(, \[, \*)
^13Marca de párrafo en la búsqueda (con comodines, ^p no vale)
^pMarca de párrafo en el reemplazo
^t ^s ^mTabulador, espacio de no separación, salto de página

El repertorio de limpieza que se usa cada día:

BuscarReemplazar porQué hace
[ ]{2,}[espacio]Dos o más espacios seguidos → uno
[ ]{1,}([,;:])\1Quita el espacio antes de coma, punto y coma y dos puntos
([,;:])([!0-9 ])\1 \2Añade el espacio que falta detrás
^13{2,}^pElimina párrafos vacíos consecutivos
[ ]{1,}^13^pQuita espacios al final de párrafo
^t(nada)Elimina tabuladores usados como sangría
...Tres puntos → puntos suspensivos
(^13)-[ ]\1—Guion inicial de diálogo → raya
([0-9])[ ]{0,1}%\1^s%Espacio de no separación antes del símbolo de porcentaje
([0-9]{1,})-([0-9]{1,})\1–\2Guion entre cifras → semirraya en rangos
(<*>)[ ]<\1>\1Palabra repetida seguida («de de», «que que»). Los < > del segundo elemento son imprescindibles: sin ellos, «dijiste que querías» cuenta como repetición

Dos advertencias que no son opcionales:

  • Todo patrón se prueba primero en una copia, y con «Buscar siguiente» antes que con «Reemplazar todos». Un comodín mal escrito puede destrozar un manuscrito en un segundo, y el deshacer de Word tiene menos memoria de la que crees.
  • Los reemplazos masivos no distinguen contextos. El guion entre cifras es semirraya en un rango de páginas y guion en un número de teléfono. Cuando el patrón no puede distinguirlo, se revisa uno por uno con «Buscar siguiente».

En una líneaEl comodín no entiende de contextos, solo de patrones. Por eso se prueba en copia y se cuenta antes de reemplazar.

La referencia oficial de la sintaxis, para cuando dudes o cuando cambie con la versión, está en la documentación de Microsoft: «Buscar y reemplazar texto», que incluye el apartado de caracteres comodín con su tabla completa. Es documentación de producto, así que envejece mucho mejor que cualquier tutorial en vídeo: conviene tenerla a mano en lugar de memorizar la tabla.

Búsquedas de comprobación, que no reemplazan nada pero encuentran lo que la lectura no ve: [ ]{1,}^13 para espacios finales, \([!)]@^13 para paréntesis sin cerrar, «[!»]@^13 para comillas sin cerrar, o simplemente buscar « y » y comparar el número de resultados que da Word en cada caso. Ese último truco —contar aperturas y cierres— detecta en diez segundos un desequilibrio que leyendo no se ve nunca.

4

Word a fondo (II): macros

Una macro es una secuencia de acciones guardada para repetirla con una combinación de teclas. Si haces la misma limpieza en todos los encargos, no hay razón para hacerla veinte veces a mano.

La vía rápida, sin escribir código: pestaña Vista → Macros → Grabar macro, se hace la tarea una vez, se detiene la grabación y se le asigna un atajo. Sirve para casi todo lo mecánico.

La vía útil es editar el código (Alt+F11 abre el editor de Visual Basic), y no hace falta saber programar para adaptar algo como esto:

«`vba Sub LimpiezaInicial() Application.ScreenUpdating = False With Selection.Find .ClearFormatting .Replacement.ClearFormatting .Forward = True .Wrap = wdFindContinue .Format = False .MatchWildcards = True

.Text = «[ ]{2,}» ‘ dobles espacios .Replacement.Text = » » .Execute Replace:=wdReplaceAll

.Text = «[ ]{1,}([,;:])» ‘ espacio antes de puntuación .Replacement.Text = «\1» .Execute Replace:=wdReplaceAll

.Text = «^13{2,}» ‘ párrafos vacíos .Replacement.Text = «^p» .Execute Replace:=wdReplaceAll End With Application.ScreenUpdating = True MsgBox «Limpieza inicial terminada.» End Sub «`

Añadir un reemplazo más es copiar tres líneas y cambiar el patrón. Con eso, la pasada cero de un manuscrito de cuatrocientas páginas pasa de media hora a dos segundos.

Macros que compensa tener desde el primer año:

  • Limpieza inicial, como la anterior, ampliada con tus propios patrones.
  • Normalización de comillas, adaptada al criterio de cada cliente.
  • Recuento y estadística: palabras, caracteres con espacios, páginas editoriales de 2.100 caracteres, para presupuestar sin hacer cuentas.
  • Marcar sin corregir: resaltar en color todas las apariciones de una lista de palabras que quieres revisar a mano (muletillas del autor, términos de un glosario, dudas terminológicas). Es la forma más eficaz de unificar terminología sin reemplazar a ciegas.
  • Insertar un comentario tipo que usas muchas veces con el mismo texto.

Guarda tus macros en la plantilla Normal.dotm para tenerlas en todos los documentos, y haz copia de seguridad de ese archivo: es tu herramienta de trabajo acumulada y se pierde con cada reinstalación si nadie lo cuida.

En una líneaLo que hagas tres veces igual, ya no lo hagas tú.

5

Word a fondo (III): control de cambios y comentarios

El control de cambios (Ctrl+Mayús+E para activarlo y desactivarlo) es el formato estándar de entrega en corrección, y se usa mucho peor de lo que se cree.

Configuración previa, antes del primer encargo:

  • Tu nombre de usuario correcto en Archivo → Opciones → General. Todos los cambios y comentarios van firmados con él, y el cliente lo va a ver.
  • Vista de marcas: trabaja en Todas las revisiones y revisa el resultado en Sin marcas (que muestra el texto como quedaría si se aceptara todo). Alternar entre las dos vistas es la manera de comprobar si tu corrección se lee bien, no solo si está bien.
  • Filtra el ruido: si el original arrastra cambios de formato de otros programas, en Mostrar marcas se pueden desactivar los cambios de formato y dejar solo los de texto. Un documento donde el 80 % de las marcas son de formato es ilegible para el autor.
  • Marcas en globos vs. en línea: los globos laterales para comentarios y las eliminaciones en línea suele ser el ajuste más legible para quien no está acostumbrado.

Trabajo diario:

  • Bloquear el seguimiento (Revisar → Control de cambios → Bloquear seguimiento, con contraseña) impide que se te desactive por accidente a mitad de una sesión. Es la causa número uno de tener que rehacer trabajo.
  • Aceptar y rechazar por partes: puedes aceptar todos los cambios de un revisor concreto, o de una selección, sin tocar el resto. Útil para consolidar la limpieza mecánica antes de empezar la corrección de verdad: acepta esos cambios y deja el control limpio para lo que el autor sí tiene que valorar.
  • Comentarios (Ctrl+Alt+A en las versiones en español; Ctrl+Alt+M en las inglesas): se escriben con las reglas de la Unidad 4, y se numeran o se agrupan por temas si son muchos.
  • Comparar documentos (Revisar → Comparar): imprescindible cuando el autor te devuelve una versión que ha tocado sin control de cambios. Genera un documento con las diferencias reales entre las dos versiones y evita tener que confiar en su memoria.

Antes de entregar: guarda dos archivos, uno con las marcas y otro limpio con todos los cambios aceptados, y pasa el limpio por Archivo → Información → Inspeccionar documento para quitar metadatos y comentarios residuales. Que en la propiedad «Autor» del archivo final aparezca el nombre de otro cliente tuyo es un descuido pequeño con muy mal aspecto.

En una líneaBloquea el control de cambios antes de empezar. El trabajo que no queda registrado hay que volver a hacerlo entero.

6

Word a fondo (IV): atajos y navegación

Los atajos no son una manía de eficiencia: cada vez que sueltas el teclado para buscar un botón, pierdes el hilo de la frase que estabas leyendo.

AtajoFunción
Ctrl+B / Ctrl+LBuscar / Reemplazar
Ctrl+I o F5Ir a (página, línea, comentario, marcador)
Ctrl+Mayús+EActivar y desactivar el control de cambios
Ctrl+Alt+AInsertar comentario
Ctrl+Mayús+8Mostrar y ocultar marcas de formato
Mayús+F3Alternar mayúsculas, minúsculas y tipo título
Ctrl+Mayús+C / Ctrl+Mayús+VCopiar y pegar formato
Ctrl+Alt+VPegado especial (pegar como texto sin formato)
Ctrl+Mayús+NAplicar el estilo Normal
Alt+Ctrl+1 / 2 / 3Aplicar Título 1, 2, 3
F7 / Mayús+F7Revisión ortográfica / sinónimos
Ctrl+RetrocesoBorrar la palabra anterior entera
Alt+Ctrl+Mayús+SPanel de estilos

(Las combinaciones varían según versión e idioma de la instalación; comprueba las tuyas en Archivo → Opciones → Personalizar cinta → Métodos abreviados.)

Y dos herramientas de navegación que ahorran más tiempo que todos los atajos juntos: el panel de navegación (Ctrl+B, pestaña de títulos), que solo funciona si el documento usa estilos de título de verdad —motivo suficiente para aplicarlos aunque el original no los tenga—, y la posibilidad de navegar por comentarios o por revisiones con Ir a, para repasar de una tacada todo lo que has dejado pendiente de consulta.

7

El informe de corrección

Es el documento que acompaña a la entrega, y para muchos clientes es la única prueba visible de que hay un criterio detrás del trabajo. También es tu defensa si algo se discute después.

Qué debe contener:

  1. Datos del encargo: título, versión corregida, recuento, fechas, servicio y nivel de intervención acordado.
  2. Criterios generales aplicados, la parte más útil para el autor: qué comillas se han unificado, cómo se han tratado las cifras, los extranjerismos, los topónimos, los nombres propios, los diálogos. Uno por línea. Esto evita ochenta comentarios repetidos dentro del texto.
  3. Decisiones que dependen del autor, con las opciones planteadas y la recomendación tuya.
  4. Dudas y comprobaciones pendientes: datos que no has podido verificar, incoherencias de contenido, remisiones internas que no cuadran.
  5. Lo que has decidido no tocar y por qué. El apartado que hace visible la contención, tal como se dijo en la Unidad 5.
  6. Recomendaciones fuera del alcance del encargo: lo que el texto necesita y tú no has hecho porque no era el servicio contratado.
  7. Anexos útiles: lista de nombres propios y su forma unificada, glosario terminológico, hoja de criterios reutilizable para el siguiente encargo del mismo cliente.

Extensión razonable: una o dos páginas para un encargo normal. Un informe de diez páginas no lo lee nadie y un encargo entregado sin informe parece un archivo devuelto, no un servicio prestado.

En una líneaEl informe es donde se ve lo que decidiste no tocar, que es la mitad del criterio y la única que no deja huella en el texto.

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Bibliografía y consulta

Las obras de consulta son herramienta de trabajo diaria, no lectura de estudio. El criterio profesional no es sabérselas: es saber en cuál está la respuesta y llegar a ella en treinta segundos.

Normativa (RAE-ASALE):

  • Ortografía de la lengua española (2010). La referencia para todo lo de la Unidad 3.
  • Nueva gramática de la lengua española (2009) y su Manual, más manejable para consulta.
  • Diccionario de la lengua española, en su edición vigente en línea (dle.rae.es), que se actualiza cada año.
  • Diccionario panhispánico de dudas, con las actualizaciones publicadas en la web de la RAE.
  • Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica (2018).

Estilo y ortotipografía:

  • José Martínez de Sousa: Ortografía y ortotipografía del español actual, Manual de estilo de la lengua española y Diccionario de usos y dudas del español actual. Para la ortotipografía fina, la referencia.
  • María Moliner: Diccionario de uso del español, para matices de uso que el DLE no da.
  • Manuel Seco: Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española.
  • Libros de estilo de medios (El País, Agencia EFE) para criterios prácticos de cifras, siglas y topónimos.

Consulta diaria:

  • FundéuRAE, para recomendaciones sobre usos nuevos y dudas de actualidad.
  • CORPES XXI y CREA, los corpus de la RAE, para comprobar si un uso está documentado y con qué frecuencia. Cuando la duda no está en ningún manual, la respuesta suele estar aquí.
  • El libro de estilo del cliente, cuando lo hay, que tiene prioridad sobre todo lo anterior dentro de ese encargo.

Redacción y lenguaje claro: Daniel Cassany, La cocina de la escritura, como apoyo para argumentar decisiones de estilo ante un autor; y las guías de lenguaje claro para la parte que vimos en la Unidad 2.

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Ejercicio

10

Para seguir leyendo

Para seguir leyendoLa corrección de textos: tecnología y prácticaÁlvaro Martín Valcárcel · Telos 120, Fundación Telefónica, 2022, pp. 100-102

Tres páginas que dicen desde fuera lo mismo con que cierra esta unidad: los correctores automáticos son cada vez más eficaces y «nunca definitivos e independientes de la gestión humana». Es el contrapeso que piden los cuatro apartados de Word: después de aprender comodines, macros y control de cambios, conviene leer por qué la herramienta ejecuta pero no decide.

PDF · 3 páginas · acceso libreLeer (se abre en una pestaña nueva)
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Cierre de la unidad

El método y las herramientas no son el adorno técnico del oficio: son lo que permite que el criterio lingüístico se aplique de forma completa y sostenible. Un corrector que domina los comodines dedica su atención a lo que requiere juicio, en lugar de gastarla en tareas que la máquina hace mejor. La destreza técnica no sustituye al criterio: le hace sitio.

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